Resumen
- Beam-It verificaba que el usuario poseía un CD. MP3.com ponía después la música a su disposición en un casillero en línea sin exigirle codificar y guardar los archivos por su cuenta.
- Tras una decisión judicial del 28 de abril de 2000 sobre responsabilidad por infracción, la compañía retiró el contenido sin autorización expresa el 10 de mayo. Los acuerdos con sellos y editores determinaron qué podía volver al servicio.
La propuesta inicial parecía ahorrar tiempo de una manera casi insultante para quienes habían pasado tardes copiando sus discos al ordenador. Introducir el CD, dejar que Beam-It comprobara su posesión y escuchar desde cualquier dispositivo conectado: ésa era la ruta que MP3.com ofrecía con My.MP3.com desde enero de 2000. La compañía describió más tarde otra entrada, Instant Listening, que confirmaba la compra a través de comercios colaboradores. En ambos casos el resultado era el mismo: la música aparecía en el casillero del usuario sin que éste tuviera que codificarla y almacenarla. Así lo explica el 10-Q del primer trimestre de 2001.
La comodidad escondía una decisión arquitectónica. MP3.com asumía el trabajo de preparar, guardar y entregar las pistas. Su sistema no era una simple etiqueta en el disco que seguía en casa. La empresa hacía posible la escucha desde una infraestructura central. El CD servía para decidir qué persona cruzaba la puerta del producto; la autorización de los titulares de derechos decidía qué había detrás de esa puerta.
Diez compañías discográficas acudieron a los tribunales el 21 de enero de 2000. En su 10-Q correspondiente a junio, MP3.com recogió la acusación de que había hecho copias no autorizadas de aproximadamente 45.000 CD. La cifra procede de los demandantes. El mismo informe señaló que el tribunal declaró responsable a MP3.com el 28 de abril. El 10 de mayo la empresa desactivó el contenido de los demandantes; en el informe del año siguiente describió la medida como una retirada de todo lo que carecía de autorización expresa.
La retirada hizo visible la diferencia entre el disco de la mesa y el catálogo de la red. Nadie tuvo que quitarle el CD al comprador para cerrar el acceso remoto. Bastó con que MP3.com dejara de ofrecer las copias que no podía explotar. El gesto de Beam-It seguía siendo técnicamente posible, pero había perdido el repertorio que lo hacía atractivo.
Llegó entonces el precio real de volver a abrirlo. Entre junio y agosto de 2000, la empresa cerró acuerdos de transacción y licencia con Warner Music Group, BMG Entertainment, Sony Music y Capitol Records. Esos grupos representaban a ocho de las diez demandantes originales. La disputa restante con UMG acabó en una sentencia y un acuerdo de licencia. Según la declaración de 2001, las autorizaciones permitieron utilizar las grabaciones sujetas a condiciones. La misma función del producto pasó a descansar en contratos que no existían al abrir el servicio.
Los sellos no eran la última ventanilla. Una grabación y la composición que contiene pueden exigir permisos distintos. MP3.com documentó un convenio con la Harry Fox Agency, concluido en febrero de 2001, para obras musicales. La parte prospectiva fijaba un cuarto de centavo por cada reproducción bajo demanda desde el casillero y un pago único por pista incorporada. Es la tarifa de ese convenio concreto. Para la empresa, cada nueva canción y cada escucha se convirtieron en unidades que debían quedar cubiertas por un acuerdo.
La demora tuvo un ejemplo con nombre propio ante el Senado de Estados Unidos el 3 de abril de 2001. Robin Richards, presidente de MP3.com, dijo que la empresa tenía derechos sobre la grabación y acuerdos de ejecución para J.Lo de Jennifer Lopez, pero esperaba el permiso editorial. Según su testimonio, la Harry Fox Agency había indicado que localizar a los editores y autorizar siquiera parte de las canciones podía tardar entre seis y ocho semanas. El comprador no podía usar Instant Listening ni añadir el álbum con Beam-It aunque ya tuviera el CD. Era la versión de la empresa ante el Senado; mostraba el cuello de botella detrás del lector óptico.
El producto que había presentado el CD como llave terminó mostrando quién sostenía el edificio. La posesión del usuario podía verificarse con una unidad óptica. El derecho de MP3.com a mantener una copia y servirla dependía de una cadena de permisos, con fechas, condiciones y pagos. La empresa había quitado trabajo al cliente; luego tuvo que negociar el derecho a realizarlo ella misma.
Fuentes originales
- MP3.com, Form 10-Q del trimestre cerrado el 30 de junio de 2000: demanda, decisión de abril y retirada de mayo.
- MP3.com, Form 10-Q del trimestre cerrado el 31 de marzo de 2001: funcionamiento de Beam-It y acuerdos con titulares de derechos.
- Senado de Estados Unidos, audiencia del 3 de abril de 2001: testimonio de Robin Richards sobre Beam-It y J.Lo.
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