Resumen

  • Pioch contó que retiró referencias públicas a su correo entre 1996 y 2002, publicó otra dirección en agosto de 2002 y volvió a cambiarla en agosto de 2006.
  • Para ver la dirección había que confirmar la lectura de las instrucciones. Se aceptaban correcciones y materiales, con pocas posibilidades de respuesta individual.

El 8 de agosto de 2002, alguien pidió al WebMuseum más información sobre Michelangelo Buonarroti. La solicitud acabó convertida en ejemplo de correo que el creador del sitio no pensaba contestar.

Nicolas Pioch la conservó en sus instrucciones para contribuir, con fecha de julio de 2007. Las preguntas generales sobre artistas, las consultas sobre ausencias en la colección y las peticiones de tasar un cuadro encontrado en el desván quedaban fuera de su trabajo.

Una galería en internet podía adquirir, por cortesía de sus visitantes, una academia de deberes y una ventanilla de peritaje.

Una dirección que necesitaba instrucciones

El correo basura había obligado a tomar otras medidas. Pioch relataba que entre 1996 y 2002 retiró de la web las referencias a su dirección. Publicó una nueva en agosto de 2002 y tuvo que sustituirla de nuevo en agosto de 2006 para esquivar el spam.

La página mostraba esa dirección de 2006 tras un pequeño trámite: marcar una casilla que confirmaba haber leído y entendido las instrucciones y pulsar el botón de revelado. El navegador necesitaba JavaScript.

También pedía compartir el enlace a la página de contribuciones, evitando reproducir la dirección en sitios y listas donde pudiera volver a ser recopilada. La dirección podía mudarse; el cartel que indicaba dónde encontrarla debía seguir en su sitio.

La exposición se había comido los fines de semana

En la presentación del WebMuseum, Pioch explicaba que el proyecto ocupaba sus noches y fines de semana desde mediados de marzo de 1994. Quería más arte en internet, y los visitantes colaboraban para ampliar y mejorar la exposición.

La página anunciaba acceso a cualquier hora durante todo el año. Para llevar los archivos a lectores repartidos por el mundo, el proyecto tenía otra organización.

La página de la red, fechada en agosto de 2006, invitaba a elegir un sitio espejo cercano entre servidores de Europa, Asia y América, con la expectativa de acelerar el acceso. ibiblio aparecía como sitio principal. Los archivos también se ofrecían mediante rsync anónimo para descargarlos y reproducir el sitio.

Había varios lugares desde los que servir las imágenes. Las instrucciones de contacto seguían necesitando explicar cuánto podía hacer una persona con el correo que generaban.

Leer, corregir y quizá no responder

Pioch se proponía recoger el correo al menos una vez al mes, en la medida de sus posibilidades. Los mensajes que superasen los filtros serían leídos, pero una respuesta individual era poco probable. Contestar a todos consumiría el tiempo libre que prefería dedicar a desarrollar el WebMuseum.

Sí quería recibir observaciones concretas: errores de escritura, pasajes flojos, inglés poco natural y fallos bien establecidos en la atribución o identificación de obras. Recordaba que su lengua materna era el francés. También invitaba a enviar imágenes adicionales y biografías.

Una corrección precisa podía mejorar una página. Una petición genérica de más información podía encargarle otro trabajo al mismo voluntario.

La casilla delante del correo hacía visible una parte del mantenimiento. Copiar los archivos entre servidores era una tarea. Entender una corrección y decidir cómo incorporarla todavía necesitaba un rato de la vida de alguien.