Resumen

  • El plan de septiembre de 1999 daba cuatro títulos al mes por 15,95 dólares. En febrero de 2000 llegaron los intercambios ilimitados por 19,95 dólares con cuatro discos simultáneos; en octubre, el máximo simultáneo bajó a tres.
  • La cola elegía el siguiente envío cuando regresaba un disco. Netflix advirtió en 2002 que acortar el trayecto postal podía aumentar los intercambios, los portes y ciertos pagos vinculados a cada envío.

La película había terminado, pero la siguiente todavía no salía del almacén. Primero tocaba meter el DVD en el sobre prepagado. Solo al recibirlo, Netflix enviaba el próximo título disponible de la lista del cliente. Ese mecanismo aparece en el informe anual del ejercicio 2002, presentado en 2003. La web guardaba las preferencias; el retorno físico autorizaba el siguiente movimiento.

El negocio cambió de regla varias veces antes de que esa rutina se asentara. Según la declaración de registro modificada de 2002, en septiembre de 1999 Netflix cobraba 15,95 dólares mensuales por un máximo de cuatro títulos al mes, sin fecha de vencimiento ni multa por retraso. Un título adicional costaba 3,98 dólares. En febrero de 2000, el plan estándar pasó a 19,95 dólares y eliminó el máximo de títulos a lo largo del tiempo, aunque cada hogar podía tener cuatro discos fuera a la vez. En octubre el máximo simultáneo se redujo a tres. El primer cuatro era consumo mensual; el segundo, capacidad ocupada. Confundirlos borra la decisión que hizo funcionar el precio fijo.

Para el cliente, quitar la fecha de devolución era una mejora tangible. Podía ver la película cuando quisiera. Si la dejaba semanas en una mesa, no aparecía un recargo. Pero aquel disco seguía llenando una de las tres plazas. La espera por el siguiente título dejaba de depender de una multa y pasaba a depender de cuándo el propio abonado cerraba el sobre.

Netflix también podía reducir la espera desde su lado. Hasta diciembre de 2001 había mantenido un solo centro de distribución, en San Jose. En enero de 2002 empezó a utilizar centros regionales; su documento de ese año decía que ya enviaba desde ocho. Acercar el inventario al cliente acortaba la ida y la vuelta. Una cola digital más rápida no servía de mucho si todos los discos cruzaban el país desde un único punto.

La empresa identificó el precio de esa rapidez. En el mismo documento de 2002 previó que menos tiempo en tránsito impulsaría más intercambios. De ahí esperaba más gasto de transporte y reparto y más costes por acuerdos de reparto de ingresos, con efecto adverso sobre los resultados si la retención de clientes u otros factores no compensaban el aumento. Era una previsión de riesgo, no una cifra de pérdidas ya causadas por los centros regionales. El abonado seguía pagando una cuota; Netflix afrontaba cada circulación adicional.

El 10-K presentado en 2003 ofrece la fotografía operativa siguiente. En ese momento la compañía decía tener 18 centros de envío, incluido San Jose, y poder llegar a más de la mitad de sus abonados con una entrega generalmente al día siguiente. No afirmaba que todos recibieran cualquier disco al día siguiente. Además, explicaba que algunos acuerdos con estudios incluían cargos mínimos ligados a los DVD enviados y que el gasto de reparto de ingresos se reconocía al despachar un disco cubierto por el acuerdo. El mismo sobre que liberaba una plaza podía activar otro coste.

La propuesta original de Netflix no consistía solo en vender una biblioteca por Internet. Combinaba una lista ordenada en la pantalla, existencias repartidas, correo de primera clase, sobres de vuelta y un límite de discos simultáneos. «Ilimitado» describía la cantidad de intercambios permitidos durante la suscripción. La frecuencia efectiva la fijaban el trayecto postal, los discos disponibles y el momento en que el cliente devolvía el suyo. El producto digital viajaba en una bolsa de correo.

Documentos originales