Resumen

  • La solicitud RSEP 2026026 de Jolly Host incorpora el servicio Domains Protected Marks List a .circle, .got, .jot y .safety. Una suscripción de uno a diez años retiraría etiquetas coincidentes o variantes de la disponibilidad general. El registro de ICANN dice «Approved, Pending Contract Amendment».
  • La propuesta permite que otro titular de derechos de marca desbloquee y registre el nombre, pero añade una excepción: en algunos casos quien posee la misma marca necesita el consentimiento del suscriptor DPML vigente. El expediente no explica cuáles son esos casos. ICANN advirtió en 2018 que la misma modificación podía afectar de forma importante a terceros.

¿Quién habla por la palabra?

Una empresa compra protección para que nadie registre una etiqueta que coincide con su marca. Hasta ahí, el producto parece una cerradura. El problema aparece si otra empresa también posee derechos legítimos sobre la misma palabra. En la solicitud presentada el 30 de septiembre, Jolly Host propone que otros titulares puedan desbloquear la etiqueta y registrar el dominio. A continuación, el texto reserva la posibilidad de exigir la aprobación del titular DPML aplicable cuando un tercero con la misma marca quiera registrarlo.

La segunda frase altera el trabajo de la primera. El derecho de otro titular abre una vía; el consentimiento del primer suscriptor puede cerrarla. La propuesta no convierte todos los bloqueos en vetos ni documenta un solo rechazo en estos cuatro dominios. Tampoco especifica el criterio que separa los casos libres de aquellos sometidos a aprobación. ¿Quién verifica la marca? ¿Quién decide si dos titulares comparten un derecho suficiente? ¿A quién recurre el segundo si el primero no responde? El formulario público no contesta. El mecanismo de acceso queda en manos del operador y del cliente que compró el bloqueo.

DPML es una suscripción de compra única con duración de uno a diez años. Según Jolly Host, bloquea correspondencias exactas y variantes en dominios operados sobre la infraestructura de Identity Digital. El texto contractual propuesto alcanza también etiquetas que contienen la coincidencia o una falta ortográfica. El efecto comercial ocurre antes de que el nombre se registre: la etiqueta sale de la reserva general disponible. La compañía afirma que la operación no cambia la resolución DNS ni los archivos de zona y que no modifica el precio de registrar un dominio. No publica el precio de la suscripción que impide registrarlo.

Confundir ambos precios ocultaría el incentivo del producto.

El expediente identifica .circle, .got, .jot y .safety. La tabla RSEP de ICANN marca el caso 2026026 como aprobado, pendiente de enmienda contractual. Ese estado autoriza a describir una decisión sobre la solicitud, no una operación ya comprobada en los cuatro espacios. No hay en las fuentes examinadas un listado de etiquetas bloqueadas allí, un conflicto real entre titulares ni una fecha de comienzo verificable. La cláusula es objeto de análisis precisamente antes de que se vuelva una regla contractual definitiva.

Una advertencia archivada, no olvidada

En 2018 ICANN abrió comentarios públicos sobre una modificación del DPML de Donuts con la misma condición de aprobación. El organismo explicó que bajo la redacción anterior otro titular de marca podía desbloquear una etiqueta y registrarla. Indicó que la modificación podía afectar significativamente a terceros, entre ellos otros titulares y posibles registrantes. Al mismo tiempo, su evaluación RSEP no encontró problemas significativos de competencia, seguridad o estabilidad. Son dos constataciones oficiales distintas, y ninguna borra la otra.

El informe de comentarios de ICANN registró cinco aportaciones y desacuerdos sobre el alcance del servicio. No hace falta adoptar las tesis de los participantes para ver la cuestión institucional: ICANN ya había identificado al segundo titular como persona afectada. En 2026, Jolly Host responde «No» a la casilla de efectos sobre la competencia y declara que no consultó a la comunidad sobre la propuesta. Eso no prueba una práctica abusiva. Sí deja sin respuesta pública la condición concreta que da al primer cliente un papel en el acceso del segundo.

Un bloqueo también decide disponibilidad

El operador selecciona qué etiquetas cuentan como coincidencias, qué dominios participan, la duración de la suscripción y los casos sujetos a permiso. El suscriptor paga por la protección. El nuevo solicitante trata de saber si su propio derecho basta. ICANN decide qué fórmula entra en el acuerdo. Bajo esa cadena, una consulta de disponibilidad puede devolver un «no» por una relación de protección que el solicitante no puede inspeccionar, y otro «no» porque quien compró primero no consiente. La gobernanza está en esos dos pasos, no en una discusión abstracta sobre las marcas.