Summary

  • El acuerdo anunciado en agosto de 2000 daba a Toysrus.com la selección, compra y gestión de existencias. Amazon desarrollaba la tienda, preparaba los pedidos y prestaba atención al cliente. Toysrus.com sostuvo después que tenía exclusividad en juguetes, juegos y artículos para bebés hasta 2010.
  • En 2004, Toysrus.com alegó que minoristas rivales ofrecían más de 4.000 productos en las categorías exclusivas. La alianza terminó por orden judicial el 31 de marzo de 2006, con operación conjunta hasta el 30 de junio; Amazon anunció tiendas nuevas el 5 de julio.

La caja de juguetes y la entrada a la tienda quedaron bajo propietarios distintos. Así lo describió el anuncio conjunto del 10 de agosto de 2000. Toysrus.com y Toys“R”Us identificarían, comprarían y administrarían los productos. Amazon desarrollaría el sitio, despacharía los pedidos y respondería a los clientes. Las existencias estarían en sus centros de distribución estadounidenses. La tienda conjunta de juguetes y videojuegos se proyectó para aquel otoño; una tienda para bebés, para la primera mitad de 2001.

La división tenía atractivo. El especialista en juguetes llevaba surtido y experiencia a una operación digital ya montada. Amazon ponía páginas, almacenes y servicio. Pero el mismo diseño concentraba el control de la experiencia del comprador en la plataforma. El minorista decidía qué comprar; la plataforma decidía a quién dejaba vender en el espacio donde se mostraría el producto.

Cuatro años más tarde, Toysrus.com expuso su lectura del pacto en un comunicado presentado ante la SEC. Afirmó que era el único vendedor autorizado de juguetes, videojuegos y productos para bebés dentro de Amazon hasta 2010. También dijo que había dejado de vender por su propio sitio al integrarse en la plataforma. Eran declaraciones del demandante sobre la relación que acababa de romperse.

La demanda se presentó el 21 de mayo de 2004. En el comunicado del 24, la empresa afirmó que, al 17 de mayo, vendedores competidores ofrecían más de 4.000 productos en categorías reservadas por el contrato. Esa cifra pertenece a la acusación de Toysrus.com. La acusación señalaba un mecanismo reconocible: si el operador admite fichas de otros vendedores en el mismo pasillo, la exclusividad prometida deja de determinar lo que encuentra el comprador. El contrato podía escribir «único»; el catálogo ejecutaba otra regla.

Salir tampoco era pulsar un botón. Toysrus.com decía haber abandonado su canal de venta propio. Amazon mantenía la web compartida, la atención al comprador y la maquinaria de entrega. Recuperar mercancía y nombre comercial era una tarea; recuperar la ruta por la que llegaban los clientes era otra.

El Form 10-K de Toys“R”Us para el ejercicio 2005 fija las fechas. Según la presentación, el tribunal de primera instancia dictó una orden definitiva el 31 de marzo de 2006 que terminó la alianza ese día. Amazon continuaría operando las tiendas conjuntas durante una transición hasta el 30 de junio. Apeló y pidió suspender la orden; el tribunal rechazó esa suspensión el 20 de abril. Toysrus.com planeaba abrir un sitio independiente bajo sus propios dominios.

El 5 de julio, Amazon anunció nuevas tiendas de juguetes y productos para bebés. Describió una mezcla de artículos vendidos por Amazon y por minoristas especializados, con productos elegibles para sus programas de envío. La operación conjunta había acabado. La plataforma conservaba el pasillo y lo volvía a llenar.

El litigio deja una lección más precisa que «las plataformas son poderosas». Toysrus.com pagaba por exclusividad, según su propio comunicado, y asumía el trabajo de surtir. Amazon administraba la superficie donde esa exclusividad debía cobrar vida. La orden judicial pudo cerrar el acuerdo; el sitio, su acceso al comprador y su sistema de distribución siguieron en manos de quien los operaba.

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