Resumen
- Una dirección mostrada una sola vez quedaba vinculada a los datos y la hora de una visita; el correo posterior podía enlazarse con ese registro.
- Los sitios participantes exponían el señuelo y el servicio central repartía las direcciones, recibía los mensajes y conservaba las correspondencias.
El 9 de diciembre de 2009 llegó una falsa notificación tributaria a un buzón muy satisfecho. El supuesto contribuyente era inventado. La dirección existía precisamente para recibir mensajes como aquel.
El informe de Project Honey Pot publicado ese mes lo identificó como su mensaje de correo basura número mil millones. La dirección destinataria había sido recogida de una página el 4 de noviembre de 2007. El envío que suplantaba al Internal Revenue Service llevaba consigo una conexión con aquella visita.
Pase, recoja una dirección
El artículo de los creadores de 2005 fecha la apertura a voluntarios el 14 de octubre de 2004. Los administradores instalaban páginas que ofrecían direcciones a los programas dedicados a recolectarlas. El escaparate tenía memoria.
Cuando llegaba un visitante, el programa local consultaba los servidores centrales del proyecto. Enviaba su dirección IP, la cadena de identificación del navegador y los datos de la página de procedencia. El centro guardaba esa información con la hora y devolvía una dirección de correo única.
Solo se mostraba una vez. Tenía aspecto corriente, pero quedaba asociada a esa exposición concreta. Cuando alguien la utilizaba después, el sistema receptor podía reunir dos momentos: la recogida y el envío.
Un mensaje entrante ya aportaba información sobre su entrega. El destinatario señuelo añadía una pista sobre cómo se había conseguido la dirección. Ante la vieja pregunta «¿de dónde han sacado mi correo?», este buzón tenía un archivo que consultar.
Los voluntarios ponían las páginas; el proyecto emitía las direcciones y recibía los mensajes. Los dominios cedidos por participantes ampliaban el repertorio de destinatarios verosímiles mediante un encaminamiento del correo hacia los servidores centrales. Había muchos escaparates y una oficina común para abrir los sobres.
El recolector no siempre hace el reparto
La investigación de Kevin S. Xu y sus colegas de 2009 aprovechó esas conexiones para estudiar grupos de recolectores con comportamientos parecidos. Distinguía la máquina que obtenía direcciones del servidor que enviaba mensajes. Un recolector podía abastecer a varios remitentes; un remitente podía recurrir a varios recolectores.
La dirección permitía unir fases realizadas por equipos distintos. La falsa notificación de 2009 también mostraba el valor de conservar los registros antiguos. Una dirección recogida en 2007 seguía trayendo una historia reconocible.
El invento necesitaba mantenimiento. La documentación actual del proyecto explica que los mensajes llegan directamente a sus servidores, incluidos los destinados a subdominios cedidos. Si se retira un dominio, los correos dirigidos a las direcciones ya repartidas rebotan. El señuelo puede seguir en una lista cuando su buzón ha dejado de observar.
Project Honey Pot convirtió una visita a una página en el comienzo de un experimento de correspondencia. El robot se llevaba una dirección; el proyecto conservaba el resguardo. Después, la publicidad y los avisos fraudulentos podían contar algo que el remitente no había pensado regalar: por dónde había pasado su lista.
Informe para miembros
Contexto ampliado del perfil
Inicia sesión con el nivel de membresía adecuado para desbloquear el informe completo y las notas de las fuentes.
Solo para Strategic Circle
Strategic Circle
Abierto a todos los lectores. Desbloquea informes de perfil después de unirte e iniciar sesión.
Únete a Strategic CircleSolo para Leadership Alliance
Leadership Alliance
Para propietarios y directivos cualificados de activos de propiedad intelectual; inicia sesión para desbloquear los informes de la alianza.
Unirse a Leadership Alliance





