Resumen

  • DMOZ prometía distribuir sus datos gratis y aceptaba que terceros añadieran funciones propietarias con ingresos, sin cobrar por esas distribuciones de valor añadido.
  • La licencia de 2016 exigía una tabla HTML verde en cada página web que usara contenido de DMOZ; AOL retenía los derechos sobre la recopilación y las contribuciones, mientras los editores recuperaban derechos para reutilizar su propio trabajo.

Análisis

El recuadro verde tenía una función concreta. La Free Use License de septiembre de 2016 decía que su código debía aparecer en cada página web que utilizara contenido de DMOZ. El ejemplo no era una nota escondida al pie: invitaba a formar parte del «mayor directorio editado por personas de la web» y enlazaba con DMOZ, con el formulario para sugerir sitios y con la solicitud para convertirse en editor. Los datos podían salir del directorio; el rótulo tenía que viajar con ellos.

La exigencia acompañaba una oferta comercial poco ambigua. En su Social Contract de junio de 2016, DMOZ prometía mantener gratis la distribución de datos y el envío de sitios. Apoyaría a quienes añadieran contenido propio con fines de lucro u otras funciones de pago a una copia descargada del directorio. A cambio, el usuario debía atribuir la fuente según la Free Use License. DMOZ no cobraría por esa distribución enriquecida.

Gratis no significaba entrada automática. DMOZ se describía como un directorio mantenido por editores voluntarios, no como un buscador. Sus instrucciones decían que los editores evaluaban cada sitio de forma selectiva y podían rechazarlo o retirarlo. Cualquiera podía solicitar una plaza de editor, pero la comunidad revisaba las solicitudes y no aceptaba todas. El acceso a los datos era gratuito; la puerta editorial seguía teniendo filtro.

El contrato también separaba el trabajo editorial de los derechos sobre el conjunto. AOL Inc. decía alojar y administrar DMOZ y conservar discreción sobre su contenido, uso y funcionamiento bajo sus condiciones de uso. AOL se reservaba los derechos sobre la recopilación de Open Directory y sobre las contribuciones individuales. A los editores les devolvía derechos no exclusivos y libres de regalías sobre sus aportaciones personales para que pudieran presentarlas en otros espacios.

Así, un voluntario podía reutilizar su propia contribución, pero el texto no le asignaba la recopilación completa ni el control del operador. Un servicio externo podía añadir funciones propietarias y obtener ingresos alrededor de una copia, si atribuía DMOZ. La invitación a monetizar no transfería ni los derechos de la recopilación ni el mando de la plataforma.

La licencia identificaba el contenido de DMOZ como Creative Commons Attribution 3.0 Unported. La ficha oficial de CC BY 3.0 permite compartir y adaptar con fines comerciales si se da atribución de manera razonable. La página Free Use de DMOZ concretaba luego un bloque HTML verde y exigía colocarlo en todas las páginas pertinentes. Los documentos dejan claro qué pedía el operador; el archivo no muestra qué páginas de terceros exhibieron el recuadro. Una página fechada de un reutilizador junto con la versión de licencia aplicada permitiría comprobarlo.

El bloque era más que una línea de crédito. Cada página licenciada devolvía al lector a la puerta de entrada del directorio: el proyecto, la sugerencia de sitios y la cola de aspirantes a editor. DMOZ dejaba que otros ganaran dinero alrededor de sus datos, pero retenía los derechos de compilación, el criterio editorial y el nombre de la etiqueta. Se podía construir sobre los datos; el crédito debía seguir a la vista en cada página.

Fuentes