Resumen

La agenda hizo el trabajo del usuario

La presentación de Buzz prometía conversaciones dentro de Gmail sin tener que crear una lista de amigos desde cero. Google encontraba los contactos frecuentes de correo y chat y configuraba el seguimiento automáticamente. Lo describía como sacar a la superficie una red social que ya existía bajo el correo. Era una frase atractiva para vender rapidez; también convertía un historial privado de comunicaciones en material para otra clase de relación.

Un destinatario frecuente sirve para enviar mensajes. Un seguidor en una red social describe un vínculo que otras personas pueden observar. Entre ambos hay una decisión sobre el público. Buzz la adelantó al momento de abrir el producto. Google controlaba la información acumulada en Gmail y también el mecanismo que decidía qué relaciones aparecían en la nueva interfaz.

La denuncia administrativa de la FTC explicó la secuencia. Según la agencia, Google usó nombres y contactos de Gmail para poblar Buzz; en muchos casos, los usuarios recibieron seguidores sin aviso previo ni posibilidad de consentir. La pantalla inicial proclamaba que ya seguían a las personas a quienes más escribían. Para llegar a su bandeja, debían escoger entre probar Buzz o «Nah, go to my inbox». La segunda opción parecía cerrar la invitación. La FTC sostuvo que algunos usuarios seguían pudiendo ser seguidos y que podían aparecer en perfiles públicos de terceros.

El perjuicio potencial era concreto. Escribir a una persona por trabajo, salud, estudio o conflicto personal no equivale a presentarla como parte de un círculo social visible. La FTC registró miles de quejas sobre la exposición de contactos de correo. El problema nacía del cambio de contexto: las personas habían generado la relación para usar el correo; la empresa decidía usarla para arrancar una red.

Apagar el botón no deshacía el vínculo

La denuncia distinguió dos acciones que la interfaz mezclaba. «Turn off Buzz» quitaba la pestaña de Gmail. Para algunos usuarios que ya habían entrado en Buzz, sus nombres continuaban como seguidores en perfiles y páginas Buzz de las personas a quienes más escribían. Ocultar una pestaña cambia la vista propia. Deshacer una relación pública exige cambiar también los registros que ven los demás.

Google reconoció en marzo de 2011 que el lanzamiento había quedado por debajo de sus estándares de transparencia y control del usuario. Dijo que había introducido mejoras y acordado con la FTC revisiones independientes cada dos años y consentimiento afirmativo antes de cambiar ciertas formas de compartir información personal. Su admisión llegó después de que el diseño original hubiera distribuido las relaciones.

La FTC comparó Buzz con las promesas de privacidad existentes. Gmail decía conservar mensajes y contactos para prestar el servicio de correo. La política general de Google prometía pedir permiso antes de emplear datos personales para otro fin. Para la agencia, poblar Buzz con esa información había cruzado el límite sin la autorización anunciada. Google aceptó una orden que obligaba a tratar con más cuidado los cambios posteriores de producto.

Un servicio corto, veinte años de inspecciones

La aprobación definitiva del 24 de octubre de 2011 cerró el procedimiento de acuerdo. La parte II de la orden exigió informar de manera clara y separada y obtener consentimiento afirmativo para compartir de nuevo información identificable con terceros cuando un cambio de producto alterase las prácticas comunicadas al recogerla. La parte III exigió un programa documentado de privacidad. La IV estableció una primera evaluación independiente y otras cada dos años durante veinte años.

El 14 de octubre, Google había anunciado que cerraría Buzz y su API en unas semanas para centrarse en Google+. Los mensajes existentes podrían verse en Google Profile y descargarse mediante Takeout. El anuncio no dio el día exacto de cierre. La orden seguía acompañando a la empresa en otros productos. Desactivar Buzz no borraba la pregunta de quién podía convertir datos recogidos para un servicio en relaciones públicas de otro.