Resumen

  • Según el informe fiscal de 2000 de USPTO, en diciembre de 1999 se incorporaron imágenes completas de 4.204.863 patentes de 1790 a 1975, localizables por número y clasificación vigente.
  • Las patentes concedidas desde 1976 permitían búsquedas en campos de texto completo. Tener una página en línea y encontrarla por sus palabras exigían trabajos distintos.

El archivo pide una referencia

Para visitar el pasado de las patentes, llevar un número podía resultar más útil que llevar una buena colección de palabras. El número conducía a una página concreta. Las palabras dependían de otro detalle: hasta dónde llegaba hacia atrás el texto que el buscador podía recorrer.

United States Patent and Trademark Office dejó esa frontera bien descrita en su informe del ejercicio 2000. En diciembre de 1999, la base se amplió hasta superar los 6,5 millones de patentes y remontarse a 1790. La incorporación antigua comprendía imágenes de página completa de 4.204.863 patentes concedidas hasta 1975.

Aquellas páginas podían localizarse por número de patente y clasificación vigente. Para las concedidas a partir de 1976, se ofrecían campos de texto completo, además de la clasificación. El buscador tenía una aduana cronológica, aunque todas las páginas vivieran ya en la misma gran colección.

La llegada se hizo por entregas

El servicio había ido ganando capacidades. El informe técnico de USPTO presentado a WIPO sitúa en noviembre de 1995 el acceso web a información bibliográfica y resúmenes. Cubría registros desde enero de 1976 y se actualizaba semanalmente, normalmente los martes, día de concesión. Los datos originales también podían descargarse por FTP ese mismo día.

En noviembre de 1998 llegó la búsqueda en el texto completo de ese período. El informe anual de 1999 recoge después la presentación formal, en abril, de nuevas bases de Internet con texto e imágenes de más de dos millones de patentes desde 1976. Cada avance añadía una función: identificar un registro, buscar sus palabras o ver su página.

La ampliación de diciembre llevó las imágenes mucho más lejos en el tiempo. La búsqueda textual seguía arrancando en 1976. Quien conociera el número de una patente anterior podía llegar a un documento que una consulta sobre el texto más reciente nunca había examinado.

Fotografiar no sustituye a catalogar

La imagen de una página conserva dibujos, disposición y escritura. Encontrarla entre millones requiere una referencia o un índice. USPTO ya manejaba esa división en sus productos. El informe técnico describía el CD-ROM USAPat como un sistema de entrega de documentos: facsímiles con sus dibujos, recuperados mediante el número en un índice acumulativo.

Con la referencia en la mano, aquello resolvía una tarea concreta. Descubrir una patente desconocida pedía otro trabajo. La clasificación organizaba las invenciones por categorías y ofrecía una ruta temática. La consulta por palabras requería, a su vez, que el texto estuviera preparado e incluido en el conjunto interrogado.

El mismo informe describía la conversión de patentes antiguas mediante reconocimiento óptico de caracteres en el apartado dedicado al archivo de búsqueda de los examinadores. Cargar el texto convertido en el motor interno era un paso previsto. Ese proyecto tenía sus destinatarios y su calendario. Los campos que ofrecía la web pública definían las posibilidades del visitante corriente.

Las bibliotecas seguían en el mapa

La red Patent and Trademark Depository Libraries llegó a 85 centros tras dos incorporaciones en mayo de 1999, según el informe anual. La expansión de las páginas en línea convivía con una red física dedicada a trabajar con información de patentes.

La transformación tenía varias piezas. Internet acercaba el documento al lector. Números, categorías, preparación del texto y herramientas de orientación determinaban cómo descubrirlo. El total de páginas era una magnífica cifra para anunciar; el índice hacía que sirviera para algo.

Una lista vacía de resultados llevaba, por tanto, su propio límite temporal. Antes de tomarla por un gran silencio del archivo, convenía comprobar qué años habían recibido la pregunta. Millones de documentos podían estar presentes y ser legibles, esperando una forma distinta de llamar a la puerta.