Resumen

  • La RFC 1396 recoge la interpretación de Steve Crocker sobre el grupo POISED y la crisis de procedimiento de 1992. El acuerdo de noviembre conservó IAB e IESG, pero entregó al IESG la tramitación y la decisión final de hacer avanzar especificaciones en el proceso de normas.
  • La IETF carecía de afiliación formal para organizar una votación directa. El diseño puso siete voluntarios elegibles en un comité nominador, mediante sorteo cuando hubiera más aspirantes, y mantuvo ratificaciones separadas en IAB e ISOC. La carta de 1994 incorporó una versión anual del mecanismo.

Una recomendación que parecía una orden

El primer asunto era técnico. En 1991 preocupaban el agotamiento del espacio de direcciones IP y el tamaño de las tablas de rutas. El grupo ROAD propuso un camino de corto plazo y dejó sin resolver la arquitectura de largo plazo. El IESG envió recomendaciones al IAB. Tras la reunión INET celebrada en Kobe en junio de 1992, el IAB señaló además ideas de CLNP que consideraba dignas de examen. Muchos interpretaron la comunicación como una decisión sobre el futuro de IP. Crocker escribió después que integrantes del IAB la entendían como una invitación a seguir discutiendo.

El desacuerdo dejó al descubierto una organización que había crecido. Antes, un círculo pequeño podía aclarar en persona si una frase era consejo o instrucción. Ahora había grupos de trabajo, directores de área y comités entre quienes escribían las propuestas y el IAB. En la reunión de la IETF de julio en Cambridge quedó claro que las opciones técnicas seguían abiertas. También quedó claro que el procedimiento para tomar decisiones y designar responsables exigía revisión.

Vint Cerf, presidente de Internet Society, pidió en agosto un grupo de trabajo sobre nombramientos, disputas entre organismos y oportunidades para que los interesados fueran escuchados. Nació POISED, presidido por Crocker. Su relato de enero de 1993 reconoce que es una percepción personal de hechos discutidos. Sirve para seguir los pasos de la reforma; las motivaciones y memorias de todos los participantes no caben en una sola firma.

Se salvó la estructura, cambió la firma

Crocker y Carl Malamud plantearon una reorganización radical: sustituir IAB e IESG por dos consejos, uno de gestión técnica y otro de vigilancia del proceso. En noviembre, durante la reunión de la IETF en Washington, dirigentes de los órganos existentes ofrecieron cambios internos que se acercaban a la intención del proyecto. Se alcanzó un punto decisivo: el IESG tramitaría todas las acciones relativas a normas, incluida la decisión final de promover una especificación por la vía de estandarización.

El IAB conservó su existencia, pero dejó esa última decisión en manos del IESG. Crocker indicó que el IAB vació en pocas semanas su cola de acciones pendientes y que el IESG empezó a procesarlas por sí solo. Era una redistribución concreta del trabajo, no una mera declaración de apertura. Después venía la pregunta incómoda: ¿quién seleccionaría a las personas que ejercerían el nuevo poder?

Una elección universal sonaba limpia. Habría obligado a definir un electorado. La IETF no exigía afiliación formal y resolvía sus cuestiones técnicas por consenso, sin tradición de votos. Crear de improviso un padrón podía convertir una disputa sobre autoridad en otra sobre quién pertenecía a la comunidad. POISED optó por un comité de nominaciones.

El azar entró por la puerta del comité

El plan reservaba siete puestos a voluntarios de la comunidad. Si se ofrecían más de siete, se elegirían por sorteo. Quien aspirara debía haber asistido a dos reuniones de la IETF. Representantes del IAB y el IESG, junto con una presidencia suministrada por ISOC, participarían sin voto. Los siete escogían candidatos para cargos en IAB e IESG; no ocupaban ellos mismos esos cargos por haber ganado el sorteo.

Las propuestas para IESG requerían ratificación del IAB. Las del IAB pasaban por ISOC. Se diseñaron mandatos de dos años, escalonados para evitar un reemplazo completo de una vez. También se bosquejó una vía de revocación: un defensor del pueblo de ISOC recibiría las quejas después de agotar otros controles; tras un período de enfriamiento, otro comité de voluntarios elegido al azar podría remover a un miembro con dos tercios de los votos.

El sorteo atacaba la posibilidad de que alguien escogiera a dedo a los siete nominadores. La regla de dos reuniones garantizaba familiaridad con el trabajo, pero convertía la asistencia en condición de entrada. El azar operaba dentro de ese círculo, y las ratificaciones seguían en manos de órganos existentes. La reforma hizo visibles filtros que antes podían confundirse bajo una sola palabra: «comunidad».

Los fideicomisarios querían saber quién respondía

En diciembre de 1992, los administradores de ISOC dieron apoyo provisional para que comenzara la selección mientras se redactaba una nueva carta. Plantearon además una responsabilidad jurídica concreta por las futuras decisiones del IESG. La aprobación temporal permitió avanzar; la carta definitiva quedaba por escribir. La RFC 1396 todavía hablaba de las primeras nominaciones como tarea próxima.

La RFC 1601, fechada en marzo de 1994, muestra la versión escrita posterior. Sustituyó la carta del IAB de 1992 y definió un comité anual de siete voluntarios elegidos aleatoriamente entre quienes hubieran participado en dos reuniones de la IETF durante los dos años anteriores. Añadió una presidencia y cuatro enlaces sin voto. Estableció trece miembros votantes del IAB y la aprobación por los administradores de ISOC de sus doce miembros plenos.

La ironía de POISED es precisa: una comunidad orgullosa de su apertura necesitó un sorteo para formar el comité que propondría a sus dirigentes. El azar resolvía una parte del problema de selección. La decisión de hacer avanzar una norma, la nominación, la ratificación y la posible revocación quedaron en manos distintas. Ahí comenzó a verse la arquitectura política que había estado escondida dentro de una discusión de protocolos.

Fuentes