Resumen

  • La prueba de octubre de 2013 ofrecía unas mil cartas náuticas gratuitas en PDF; al principio había que localizar su número en otro visor de NOAA.
  • En febrero de 2014, NOAA comunicó casi 2,3 millones de descargas en unos 90 días y presentó un selector que empezaba por una zona del mapa y terminaba en el formato elegido.

El fabricante de mapas había dejado una pequeña tarea de orientación en la entrada. El 22 de octubre de 2013, NOAA lanzó una prueba con unas mil cartas náuticas de alta resolución en PDF, gratis. Al día siguiente, su Office of Coast Survey reconoció que la nueva página había abierto con una lista de números de carta.

El marino podía conocer su destino. La web prefería que conociera también el archivador.

La explicación oficial del lanzamiento ofrecía un rodeo: consultar el Online Chart Viewer que ya existía, averiguar allí el número y volver a buscar el archivo. La integración de un nuevo servicio de visualización quedaba para después. Los mapas habían llegado a Internet; faltaba acercar la geografía al botón de descarga.

El archivo merecía el viaje

Los PDF reproducían casi exactamente las cartas que se imprimían mediante litografía. Se podían abrir con un lector gratuito y corriente. Para mirar esa carta al preparar una salida, el usuario tenía un formato familiar a mano. El ensayo duraría hasta el 22 de enero de 2014, tres meses para recoger opiniones y observar el uso.

La distribución ganaba tiempo. NOAA anunciaba nuevas ediciones PDF entre dos y ocho semanas antes que las cartas tradicionales en papel. Los archivos se actualizaban semanalmente e incorporaban las correcciones importantes de los avisos a los navegantes. La edición podía llegar a una pantalla mientras el circuito anterior seguía ocupado en imprimir y repartir.

NOAA ya ofrecía gratis cartas electrónicas y ráster. El PDF añadía otra forma de abrir y consultar ese trabajo. La mejora tenía dos pasos visibles: conseguir un archivo que el programa habitual supiera mostrar y encontrar la carta adecuada dentro del catálogo. El primer paso estaba resuelto con bastante elegancia. El segundo aún pedía una excursión por otro visor.

La imprenta se jubilaba; el cartógrafo seguía

El anuncio del 22 de octubre situó el experimento junto a una retirada: el gobierno dejaría de imprimir cartas litográficas en abril del año siguiente. NOAA citó la caída de la demanda de ese formato, el crecimiento de las cartas digitales y la realidad presupuestaria. El gobierno las imprimía desde 1862 y los distribuidores comerciales las vendían al público.

La agencia continuaría elaborando y manteniendo las cartas. Los proveedores certificados de impresión bajo demanda seguirían vendiendo ejemplares en papel; los productos digitales circularían por la web. El informe del ejercicio 2014 confirmó el cese de la producción litográfica. Las tareas de cartografía y corrección conservaron otros caminos de entrega.

La prueba gratuita encontró demanda. El 21 de febrero de 2014, NOAA anunció que los PDF se convertirían en un producto permanente: casi 2,3 millones de cartas descargadas en unos 90 días desde la versión de prueba. El mismo comunicado describía un nuevo selector interactivo. Se elegía una zona en un mapa de Estados Unidos y luego un PDF, una compra a un impresor bajo demanda o una carta electrónica.

Por fin, la entrada preguntaba por el lugar al que uno quería ir. La lista de octubre exigía traducir antes ese lugar a un número en otro sitio. El selector reunía destino, documento y formato. Las mil descargas posibles empezaban a parecerse más a un servicio. La institución que orientaba barcos había mejorado las indicaciones para entrar en su propio catálogo.