Resumen

  • El compromiso europeo de 2009 dependía de que Windows Update identificara los equipos donde Internet Explorer era el navegador predeterminado. La lógica no se actualizó al llegar Windows 7 SP1.
  • La Comisión concluyó que 15,3 millones de usuarios no vieron la pantalla entre mayo de 2011 y julio de 2012. Microsoft reparó la regla con cerca de media página de código y recibió una multa de 561 millones de euros.

Una obligación convertida en descarga

La Comisión Europea explicó en diciembre de 2009 que los usuarios de Windows XP, Vista y 7 en el Espacio Económico Europeo, si tenían Internet Explorer como navegador predeterminado, recibirían una pantalla de elección. Windows Update la distribuiría. La pantalla mostraría doce navegadores: cinco de entrada y otros siete al desplazarse. El catálogo se revisaría cada seis meses. Era un remedio frente a la ventaja de distribución del navegador que viajaba dentro del sistema operativo.

En la decisión final de 2013 se ve la fontanería del remedio. Un código en los servidores de Windows Update detectaba quién debía recibir el paquete; otro programa lo mostraba en el equipo. Microsoft empezó a repartirlo el 23 de febrero de 2010. Los ingenieros habían dejado recordatorios para adaptar la detección cuando aparecieran nuevos Service Packs. Una pantalla disponible en un servidor sirve de poco si la regla no reconoce al destinatario.

La lista automática mintió

Windows 7 SP1 salió el 22 de febrero de 2011. Los nuevos equipos con SP1 preinstalado llegaron después a compradores europeos. La detección debía incorporar esa versión y no lo hizo. La Comisión reconstruyó el error: una herramienta automática puso el paquete de elección en una lista de componentes supuestamente incluidos en SP1, aunque no formaba parte de SP1. Un ingeniero había apuntado la tarea; otro preparó la salida a partir de la lista equivocada. La rama del sistema de actualizaciones que debía encontrar a esos usuarios quedó sin cambiar.

El informe de cumplimiento de diciembre de 2011 seguía diciendo que la distribución se había completado. Microsoft reconoció después que debía haber informado sobre la ausencia de la pantalla. La propia suma de instalaciones estaba inflada: el total real fue de unos 471 millones, frente a 525.214.680 comunicados antes. Es posible contar millones de entregas y seguir sin mirar a la población que una condición excluye.

Los dos números no cuentan lo mismo

En su declaración de julio de 2012, Microsoft calculó que alrededor de 28 millones de ordenadores con SP1 no habían recibido el paquete. Dijo que había empezado a corregir la distribución el 3 de julio y explicó el fallo de la lógica de detección. La cifra de ordenadores sin instalación era más amplia que la de personas que debían ver la pantalla: para estas últimas, Internet Explorer tenía que ser el navegador predeterminado.

La Comisión distinguió ambos grupos y fijó en 15,3 millones los usuarios afectados. El incumplimiento duró del 17 de mayo de 2011 al 16 de julio de 2012, catorce meses. Media página de código reparó la detección; el 16 de julio el reparto estaba sustancialmente terminado. La multa impuesta el 6 de marzo de 2013 fue de 561 millones de euros.

No era una disputa sobre si existía una pantalla. Existía. El conflicto estaba en quién entraba en la lista que Windows Update reconocía y quién quedaba fuera mientras los informes daban la misión por cumplida.