Resumen

  • legislation.gov.uk abrió en julio de 2010 con textos originales y revisados, acceso gratuito y una API para reutilizar datos.
  • El informe de 2012–2013 registraba 128.648 cambios pendientes de incorporar; un programa de colaboración ampliaba la capacidad editorial.

Hay una forma poco celebrada de producir trabajo: aprobar una modificación legal que afecta a varias normas antiguas. Alguien tendrá que encontrarlas, comprobar fechas y territorios, cambiar el texto correspondiente y dejar constancia del motivo. El Parlamento tiene público para sus debates. Quien actualiza el apartado correcto de una web suele conformarse con que nadie encuentre el apartado equivocado.

La inauguración de legislation.gov.uk en julio de 2010 resolvió una parte considerable del problema de acceso. El informe 2010–2011 de The National Archives explica que se trasladaron miles de documentos de dos servicios distintos. statutelaw.gov.uk aportaba legislación revisada; opsi.gov.uk, los textos tal como se habían aprobado. Una sola dirección reunió ambas colecciones y una API abrió los datos subyacentes a otros usos.

Las reformas no se colocan solas

La guía editorial de enero de 2012 permite seguir el recorrido. La versión original de una nueva ley se publicaba poco después de su aprobación. Después se analizaban sus efectos sobre otras normas, las fechas de entrada en vigor y el ámbito geográfico. Esa información alimentaba el seguimiento de cambios. Incorporar las modificaciones a los textos afectados y añadir anotaciones exigía más trabajo.

Una reforma podía cambiar las palabras de un artículo o modificar su aplicación dejando intacta la frase. Para el editor, la fecha y el territorio formaban parte del encargo. La función de buscar y reemplazar tenía, por tanto, unas posibilidades de ascenso bastante limitadas. Las páginas mostraban avisos sobre los cambios identificados que aún esperaban incorporación.

El informe 2012–2013 contabilizó 128.648 efectos pendientes. Cada efecto era un cambio de una disposición legislativa sobre otra y llevaba asociado un conjunto de tareas editoriales. La cifra cubría modificaciones posteriores a 2002 todavía pendientes de aplicar al texto de la web. Detrás de la consulta gratuita había una lista de trabajo con bastante más carácter que un simple montón de archivos.

Más colaboradores para una cola que seguía creciendo

El plan británico de gobierno abierto de 2013 expuso la diferencia de capacidad: los parlamentos y asambleas generaban unas 15.000 modificaciones al año, mientras que The National Archives podía aplicar internamente unas 10.000. Había que atender el pasado y recibir el siguiente paquete de reformas.

La institución ya buscaba ampliar el esfuerzo. Su informe 2011–2012 describía el Expert Participation Programme, con aportaciones del sector privado al mantenimiento de los datos. El informe siguiente recogía información investigada y registrada sobre unas 100.000 modificaciones gracias a la colaboración. También daba por cumplido un objetivo separado: aplicar 20.000 efectos pendientes mediante el programa.

El plan de 2013 fijó para finales de 2015 la puesta al día de los textos revisados de la legislación primaria, seguida de su mantenimiento. La colaboración era una vía principal para perseguirlo. Esa fue la otra cara de la apertura: un sitio fácil de consultar y datos que otros podían aprovechar necesitaban una organización capaz de revisar sin descanso. La web había conseguido una puerta grande. Ahora tocaba sostener el taller.