Resumen

  • EISMEA constató que algunos expertos externos utilizaron IA de terceros para editar sus informes y buscar información de contexto.
  • European Ombudsman consideró razonable la explicación de EISMEA sobre una solicitud rechazada; la cuestión abierta es qué registro recibe la autoridad junto con cada evaluación.

Tres expertos, una evaluación y un dato ausente

En Horizon Europe, un panel de al menos tres expertos externos independientes suele evaluar cada propuesta. La autoridad concedente prepara una clasificación final y señala qué solicitudes recomienda financiar. En ese recorrido, el informe llega a la institución; el registro de apoyo con IA puede quedarse con quien lo preparó.

La brecha apareció en una queja concreta. Una empresa radicada en Polonia había solicitado apoyo al European Innovation Council Accelerator. Su propuesta fue rechazada en 2024. Tras la respuesta de EISMEA, presentó una queja en octubre de 2025 y alegó que evaluadores externos habían usado IA de terceros al preparar sus informes. También planteó dudas sobre equidad y confidencialidad.

La inspección confirmó una parte concreta: EISMEA había averiguado que algunos evaluadores usaron IA para editar texto y buscar antecedentes. European Ombudsman examinó la explicación del caso individual, la consideró clara y razonable y no abrió una investigación sobre el mérito de la evaluación. El expediente público no revela qué herramienta intervino ni cuánto aportó a ese informe; tampoco atribuye a la IA la puntuación.

La norma actual llegó después

Cuando se evaluó la propuesta, el contrato de expertos no incluía una regla formal sobre IA. La European Commission actualizó el Code of Conduct el 15 de diciembre de 2025, tras recibir quejas de solicitantes en 2024. Su apartado 1.3 restringe la IA a tareas estrictamente auxiliares, mantiene la responsabilidad en el experto y exige documentar el uso para que la autoridad contratante pueda pedir el registro. También siguen aplicándose las obligaciones de confidencialidad y protección de datos.

La norma no impone un formato único. Conservar el informe antes y después de una edición con IA fue una opción sugerida durante la inspección, no un requisito. EISMEA añadió que sus sesiones obligatorias para evaluadores incluyen indicaciones orales.

EISMEA dijo que presta especial atención a los registros cuando alguien presenta una queja sobre IA de terceros. European Ombudsman pidió a la Commission que estudie anotar si hubo IA, para qué y con qué contribución, y que esa información viaje junto con el informe hacia la autoridad que financia.

El volumen no elimina la obligación de ver el trabajo

La Commission invocó una carga real: sus programas y agencias reciben decenas de miles de propuestas, cada una con al menos tres evaluadores independientes. Añadir un campo a todos los informes consume tiempo. Buscar los datos sólo cuando estalla una controversia también lo consume, además de dejar a la autoridad sin una cifra que describa el uso ordinario.

La respuesta de la Commission vence a finales de abril de 2027. Ahí se verá si cada organismo recibe una ficha breve con el informe o si la práctica sigue dependiendo de que un solicitante sepa qué pedir.

Fuentes