Resumen

  • El servicio inaugurado el 14 de noviembre de 2006 permitía a No10 enviar hasta dos correos a todos los firmantes de una petición.
  • Las decisiones de admisión seguían en manos de No10. Los rechazos se publicaban y la moderación provocó demoras cuando creció la demanda.

Un montón de firmas en la puerta del primer ministro queda estupendo en una fotografía. Mandar una carta a cada firmante tiene peor encuadre y una factura de franqueo. La web de peticiones de No10, inaugurada el 14 de noviembre de 2006, alteró esa segunda parte del trámite: quien recibía la protesta adquiría un camino económico para devolver la pelota.

La explicación aparece en el memorando presentado por mySociety al House of Commons Procedure Committee en enero de 2007. Según el desarrollador, el coste de los envíos postales había hecho poco frecuentes las respuestas directas. El nuevo sistema permitía enviar un máximo de dos mensajes a todos los firmantes de una petición. Había una audiencia identificable al otro lado de cada reclamación.

La petición contra el seguimiento de vehículos y el cobro por circular aportó una prueba de escala. Cerró el 20 de febrero de 2007 con 1.810.687 firmas, cifra recogida en una nota del informe parlamentario. El propio portal del primer ministro alojaba una oposición multitudinaria a una propuesta del gobierno. Al anfitrión le habían organizado una manifestación en el salón.

También salió correspondencia de vuelta. En la página impresa 73, el informe anual de 2007 del Department for Transport registra una respuesta directa del primer ministro, enviada en febrero a casi 1,8 millones de firmantes. El documento describe una explicación de la posición del gobierno y del trabajo sobre iniciativas locales. El recuento exacto de firmas y la cifra redondeada de destinatarios pertenecen a momentos distintos de ese intercambio.

Para llegar al contador había que pasar antes por una mesa. mySociety se ocupaba de la tecnología y de los correos de asistencia técnica. No10 decidía qué peticiones aceptar o rechazar, qué funciones incorporar y cómo responder a las consultas sobre publicación. La persona que esperaba ver su petición en pantalla dependía de una decisión de esa oficina.

El desarrollador había puesto una condición antes de aceptar el encargo: los rechazos debían aparecer en una página pública. No10 aceptó. mySociety recomendó además vincular cada negativa a categorías concretas de motivos. Hasta la papelera iba a tener escaparate. Una decisión que antes podía perderse en la correspondencia quedaba disponible para quien quisiera examinarla.

El volumen hizo visible el trabajo pendiente. El comité señaló que la demanda había superado las expectativas y sometido el sistema a presión. Moderar las peticiones llevaba tiempo y esfuerzo, con esperas importantes entre su presentación y su publicación. La versión beta cambió reglas, estructura y diseño mientras funcionaba. La facilidad para llamar a la puerta creció más deprisa que la capacidad de atenderla.

Los usuarios pedían mejores búsquedas, menos peticiones duplicadas que dispersaran apoyos y una forma de votar en contra. Eran propuestas recibidas por mySociety. Mostraban que reunir firmas exigía también decidir cómo se agrupaban y se encontraban las causas.

El Parlamento reclamó su sitio en la conversación. El comité recomendó que, si la respuesta del primer ministro anunciaba un cambio de política o una iniciativa, también se informara al Parlamento, por ejemplo mediante una declaración escrita. El correo podía ir directo al ciudadano; una decisión pública necesitaba además llegar a su archivo institucional.