Resumen

  • La presentación de FOLDOC de 1994 animaba a consultar el servidor para identificar términos ausentes que los lectores buscaban con frecuencia.
  • Su FAQ explica que las referencias internas sin resultado alimentan una lista; los enlaces externos rotos y los resultados equivocados requieren avisos específicos.

Si el enlace te llevaba a ninguna parte, FOLDOC al menos apuntaba que habías ido.

La ayuda del diccionario informático explica por qué conservaba referencias a términos que aún no tenían definición. Cada intento permitía al editor saber qué entradas ausentes interesaban a los lectores. Aquel callejón sin salida estaba haciendo horas de oficina.

La idea aparece ya en una introducción de 1994 archivada por el proyecto. El texto recomendaba consultar el diccionario en su servidor web para poder añadir definiciones de los términos ausentes más solicitados. Un archivo llamado Missing reunía las búsquedas sin resultado e invitaba a los lectores a aportar explicaciones.

La visita fallida dejaba una tarea posible para quien mantenía el diccionario.

Un archivo aprende a recibir preguntas

Denis Howe cuenta en su propia historia que empezó en 1985 con unas seis definiciones copiadas de una revista para uso personal. Tras llegar a Imperial en 1990, descubrió el FTP anónimo y otras colecciones de términos. Reunió varias fuentes, entre ellas el Hacker Jargon File, con su propio material.

Instaló un servidor FTP en su ordenador de escritorio, puso allí el archivo y lo dio a conocer en Usenet. Después, Gopher permitió buscar sin descargarlo entero. Hacia marzo de 1994, la web añadió referencias cruzadas, formularios para comentarios y enlaces a otros recursos.

El intercambio adquirió un viaje de vuelta. El archivo podía llegar al lector; una consulta enviada al servidor podía revelar al editor qué buscaba ese lector. La recomendación de 1994 a favor de la consulta en línea hacía explícita esa ventaja.

El aviso ya ha llegado

La FAQ describe el mecanismo. Una referencia interna funciona como una búsqueda escrita en la casilla. Si no encuentra el término, la petición pasa a la lista de ausencias frecuentes. El editor decide entonces si el enlace contiene una errata o si conviene escribir una definición.

La prioridad por frecuencia responde a una limitación sencilla: faltan muchas cosas y el tiempo del editor es escaso. La lista ayuda a escoger por dónde empezar.

Por eso se pide al lector que ahorre los avisos rutinarios sobre referencias internas vacías, salvo faltas de ortografía evidentes. El clic ya ha presentado la solicitud. Quien debe llenar el estante sabe que está vacío; otro mensaje puede convertirse en otro objeto sobre su mesa.

Hay fallos que sí necesitan explicación. Un enlace roto hacia otra web debe notificarse, mejor con una dirección alternativa. También una búsqueda que acaba en una entrada sin relación: cuando falta una coincidencia exacta, el sistema puede devolver una parcial. El editor necesita saber que el resultado ha despistado al lector.

Falta alguien que escriba la respuesta

La lista Missing servía además para orientar a los colaboradores. Howe explica que las definiciones recibidas suelen pasar por una edición considerable antes de incorporarse. El lector aporta una necesidad, otro participante puede aportar conocimientos y el editor decide la forma final.

El trabajo convivía con el empleo y otras obligaciones, en el tiempo libre. Tener las preguntas ordenadas ayudaba a elegir la siguiente. Luego había que sentarse a contestarla.

FOLDOC mostraba sin demasiada ceremonia sus huecos. Les había encontrado una ocupación: mientras llegaba la definición, el enlace recogía las solicitudes.