Resumen

  • La primera Europeana proponía búsquedas según el idioma de la interfaz. Sus informes registran dificultades de moderación en el lanzamiento de 2008 y el trabajo posterior para atenderlas.
  • Las sugerencias seguían figurando entre las funciones apreciadas en el informe anual de 2010. Un documento de octubre de 2011 muestra cómo el nuevo diseño orientaba la exploración mediante imágenes y textos.

Los estudiantes tenían peticiones bastante terrenales para el gran portal del patrimonio europeo: más películas y material contemporáneo, descargas, posibilidad de aportar cosas propias. Y, por favor, acceso gratuito. Que una colección apareciera en internet no les quitaba las ganas de usarla de verdad.

El informe anual de Europeana de 2010 recoge esas demandas y la frustración causada por los cobros de algunos proveedores. También describe un panel de 17 voluntarios que probaba cambios, respondía encuestas y se reunía cada año. La recepción del museo digital tenía público dispuesto a señalar lo que fallaba.

Un préstamo de curiosidad

Para quien llegaba sin una búsqueda preparada, Europeana había ideado una ayuda sencilla: enseñar temas que interesaban a otros visitantes. Una captura del antiguo portal, conservada en un informe de 2011, ofrece Galicia, Sevilla y Mary Quant en la versión española. En francés aparecen Napoleon Bonaparte, Alexandre Dumas y Dior. El patrimonio admitía vecinos poco previsibles.

La sección conocida como People are currently thinking about servía de arranque para explorar. Bastaba una sugerencia para pasar de «a ver qué hay» a una consulta concreta. Esa comodidad tenía otra cara práctica: alguien debía cuidar lo que el portal mostraba en nombre de la institución.

Europeana había abierto al público en noviembre de 2008 con una arquitectura repartida. Según la FAQ de European Commission, reunía descripciones e imágenes pequeñas de los objetos, mientras los documentos digitalizados permanecían en los servidores de las instituciones que los aportaban. Desde el resultado, el lector continuaba hacia la colección correspondiente.

Cada institución conservaba el control de su material. La portada común adquiría, por su parte, capacidad para orientar la visita. Las propuestas de navegación, los objetos guardados y las etiquetas añadían caminos a la búsqueda escrita.

La lista que necesitaba mantenimiento

El informe de actividad de febrero de 2009 a enero de 2010 vuelve al momento del lanzamiento. Tanto el carrusel como la sección de intereses del público habían planteado problemas complejos de moderación, agravados por el entorno multilingüe. European Commission pidió entonces retirar los mecanismos de aportación de usuarios. El equipo siguió buscando modelos de moderación adecuados.

El documento deja sin describir los materiales que provocaron el problema. Sí identifica la decisión y la carga de trabajo. Una consulta personal, convertida en sugerencia pública, pasaba a ocupar un lugar en el escaparate del portal.

Las lenguas exigían atención también durante la búsqueda. La FAQ de 2008 explicaba que escribir treaty encontraba material en inglés; la búsqueda semántica entre idiomas formaba parte de los planes futuros. Había que hacer comprensible la entrada y conseguir que las palabras condujeran a documentos descritos de formas distintas.

El público vuelve a tener la palabra

El informe anual de 2010, publicado en abril de 2011, todavía califica de popular la sección de intereses, apoyándose en el análisis del uso del sitio. Ese dato institucional da continuidad a la historia de una función que servía a los visitantes y exigía organización.

Los ensayos con usuarios ayudaban a decidir qué cambiar. El panel voluntario examinó, entre otras cosas, la incorporación de exposiciones a la portada. Quienes probaban el servicio podían juzgar una invitación por algo muy sencillo: si les daban ganas de seguir y si después encontraban lo prometido.

En octubre de 2011, EuropeanaConnect documentó otro diseño de navegación: imágenes acompañadas de textos adaptados al idioma de la interfaz, en lugar de las anteriores listas de consultas. El informe presenta la transformación sin atribuirla a una única causa.

Reunir colecciones abría muchas puertas. Escoger qué poner junto a la entrada seguía siendo un oficio. Hasta una excursión improvisada por la cultura necesitaba a alguien pendiente del escaparate.

Documentos originales