Resumen

  • La cronología oficial fecha el modo avanzado en febrero de 1998, la exclusión de palabras en julio de ese año y la lista de candidatas en marzo de 2000.
  • Esas opciones permitían orientar la búsqueda. El diccionario aportaba el vocabulario disponible y la persona elegía qué merecía la pena decir.

Eso cabe, pero queda fatal

Hay frases que respetan escrupulosamente las reglas y aun así deberían quedarse en casa. En un anagrama, todas las letras pueden cuadrar sin que el resultado tenga gracia. Internet Anagram Server fue abriendo espacio para que el usuario interviniera precisamente ahí: entre una combinación posible y una frase que alguien quisiera conservar.

El servicio fue creado por Anu Garg. Su cronología oficial sitúa el lanzamiento el 14 de diciembre de 1994. El 27 de febrero de 1998 llegó el modo avanzado; el 8 de julio se incorporó la posibilidad de excluir palabras. El 5 de marzo de 2000 apareció una lista de palabras candidatas.

El cambio tenía una lógica muy humana. Primero, dejar al visitante decir qué sobraba. Después, mostrarle el material con el que podía formular una petición mejor.

La lista también podía ser el comienzo

El formulario avanzado que se conserva en el servicio permite indicar una palabra obligatoria, excluir otras, limitar cuántas aparecen en cada resultado y acotar su longitud. También ofrece decidir si se permiten repeticiones y mostrar únicamente palabras candidatas. Es la documentación visible del funcionamiento; las fechas de incorporaciones concretas proceden del historial.

La página de consejos propone examinar primero las candidatas, elegir alguna relevante y descartar las que estorben. Una búsqueda deja así de terminar en una lista interminable: puede terminar en la idea para la siguiente búsqueda.

Los consejos sugieren además probar distintas grafías, abreviaturas o formas desarrolladas de un nombre. Cambiar la entrada cambia las letras disponibles. Al ordenador se le entrega otra caja de piezas, y con ella otra oportunidad de construir algo aprovechable.

El diccionario impone su propio límite. La sección de preguntas frecuentes explica que una palabra ausente del diccionario tampoco aparecerá en los resultados. El proyecto invita a proponer incorporaciones después de comprobar que realmente faltan.

Por tanto, una palabra que molesta y una palabra que nunca sale requieren intervenciones distintas. La primera puede excluirse de la petición. Para la segunda hay que revisar las letras y el vocabulario del servicio. La persona sigue editando, pero ya sabe a qué puerta llamar.

Más idiomas, más condiciones

El 9 de noviembre de 2001, el historial añadió español, alemán, francés e italiano al modo avanzado. El latín llegó en abril de 2004; el neerlandés, el portugués y el sueco, en septiembre de 2005. Elegir idioma también permitía definir el repertorio de palabras de la búsqueda.

El 27 de mayo de 2007 se añadió una opción que empleaba solo nombres propios. El 6 de junio se registraron un rediseño del formulario y una mejora del motor destinada a obtener mejores anagramas. Al día siguiente aparecieron los consejos en la cronología.

Cada paso daba al visitante otra forma de precisar su intención. La máquina ofrecía posibilidades; la persona podía convertirlas en un encargo más exigente.

El propio sitio luce una demostración: Internet Anagram Server se transforma en «I, Rearrangement Servant». Al retirar espacios y puntuación, ambas expresiones contienen exactamente las mismas 21 letras. Las cuentas salen. La gracia está en haber elegido que el servidor se presente como criado del desorden.