Resumen

  • Una guía aprobada por el consejo entraba primero en el catálogo como miembro a prueba; el plazo de objeciones separaba esa visibilidad de la admisión plena.
  • La constitución identificaba a los miembros mediante una base de datos en una URL concreta, conservada en el texto tras el traslado de servicios.

Tu guía podía estar ya en el escaparate y tu ingreso seguir en tramitación. La WWW Virtual Library tenía previsto ese pequeño desfase: tras la aprobación del consejo, el sitio recibía una admisión a prueba, aparecía en el catálogo y se anunciaba a los miembros. Un mes sin objeciones abría la puerta a la condición de miembro pleno.

Los estatutos de funcionamiento pedían algo más que una colección de enlaces. El aspirante debía mantener un catálogo amplio y comentado de buenas fuentes sobre un asunto, evitando duplicaciones innecesarias. Enviaba su URL al secretario, que podía pedir mejoras o remitir la candidatura al consejo. Si persistían objeciones durante la admisión, los miembros podían decidir mediante votación.

Así se organizaba una biblioteca cuyo trabajo estaba repartido entre especialistas. Según la presentación de octubre de 2006 en CERN, había más de doscientas bibliotecas temáticas mantenidas por personas e instituciones de distintos países. Cada índice conservaba autonomía y un responsable identificable. El conjunto ofrecía catálogo central y búsqueda: un vestíbulo común para muchas puertas.

El vestíbulo tenía administrador

Los contenidos y la propiedad intelectual de cada sitio pertenecían a su miembro. El consejo gestionaba vlib.org, el catálogo, la base central y las listas de correo. También podía exigir enlaces hacia el nivel superior de la clasificación. Conservar la guía y administrar su lugar en la biblioteca eran facultades repartidas.

Para votar había que saber quién pertenecía a la asociación. La constitución aprobada el 7 de agosto de 2000 lo resolvía con una precisión muy de la época: reconocía como miembros a los mantenedores inscritos en la base ubicada en conbio.rice.edu/vl/database/. Los miembros en regla podían votar y presentarse al consejo. Aquella URL llevaba traje de ceremonia.

En marzo de 2005, una nota añadida al documento explicó el problema: los servicios se habían centralizado en vlib.org, el antiguo enlace había perdido validez técnica y la base de miembros estaba reconstruyéndose. La nota mencionaba redirecciones desde conbio.net. Los editores habían actualizado otros enlaces, pero mantuvieron el que formaba parte del texto constitucional. La explicación quedó expresamente fuera de la constitución. Cambiar de servidor resultaba más sencillo que retocar una frase aprobada por los socios.

El derecho a llevarse los libros

La salida también estaba prevista. Cualquier miembro podía retirar sus sitios del catálogo cuando quisiera; retirar todos extinguía automáticamente la pertenencia a la asociación. Su trabajo seguía siendo suyo, y el catálogo perdía esa aportación.

La vieja dirección reúne las dos caras de esta cooperación. Había libertad para construir y retirar una guía, y había una organización que repartía visibilidad y participación. Su registro servía para sostener ambas relaciones. Cuando tocaba mudarlo, convenía hacer inventario de algo más que los archivos.