Resumen

  • UK SoundMap invitó al público a grabar su entorno con el móvil y compartirlo en un mapa sonoro.
  • El personal de British Library elegía las aportaciones y preparaba el trabajo documental que continuaba después de la escucha.

Una tetera hirviendo tiene pocas exigencias artísticas. Agua, electricidad y que nadie la apague antes de tiempo. UK SoundMap le ofreció además una posibilidad de posteridad: las grabaciones recogidas incluían hervidores, cafeteras, lluvia, tráfico y voces. La vida cotidiana podía entrar en una colección haciendo exactamente el ruido de siempre.

British Library había empezado a experimentar con esta forma de recoger sonidos en 2009. Richard Ranft explicó en su resumen para una conferencia de 2010 que el móvil permitía compartirlos pronto en una web. El orden habitual, con sus etapas de ingreso, catalogación y conservación antes del acceso, dejaba sitio a una satisfacción más inmediata para quien grababa.

La oportunidad está en el momento. Cuando una máquina corriente desaparece, su ruido puede adquirir un interés que nadie le concedía mientras funcionaba. El teléfono que ya lleva encima alguien que pasa por allí ofrece una ocasión de capturarlo a tiempo. Montar una expedición cada vez sería una manera bastante cara de escuchar cómo se prepara el té.

El informe de Maureen Pennock y Chris Clark de enero de 2011 detalla el recorrido. Las aportaciones llegaban a Audioboo con la etiqueta #uksm; el personal elegía grabaciones y añadía otra etiqueta para reunirlas en un canal RSS que alimentaba Google Maps. El visitante escuchaba un MP3. Entre el gesto de grabar y el punto del mapa seguía habiendo una decisión humana.

Y había una trampa pequeña: si la etiqueta #uksm se añadía después de subir el archivo, el método de recolección no lo recogía. Los autores explicaban que trabajaban en una solución más amplia. El sonido estaba en la plataforma y había recibido su etiqueta, pero podía quedarse fuera. Hasta la tetera conocía el trámite presentado fuera de turno.

También faltaban descripciones útiles. Muchas palabras clave repetían el título y dejaban a los investigadores con preguntas. El plan era conservar el audio original con sus metadatos; el MP3 atendía la escucha pública. Esa diferencia obligaba a pensar en lo que recibiría un futuro usuario, sin el autor de la grabación al lado para explicarlo todo.

En enero de 2012, Ranft recordó el balance de UK SoundMap en la página 36 de su artículo sobre Map Your Voice: entre junio de 2010 y junio de 2011, 390 colaboradores aportaron más de 2.200 muestras del entorno sonoro. Cada una empezó con alguien prestando atención a algo que podía haber seguido de largo.

La web había dado a la biblioteca un motivo para pedir ruido. El orden, las descripciones y el cuidado venían después, con bastante menos aplauso.