Summary

  • Los Estados miembros del RCC proponen que los cinco cargos directivos elegidos de la UIT compartan un límite total de dos mandatos.
  • La regla empezaría con los candidatos elegidos por primera vez en la conferencia de 2030. Los elegidos antes quedarían expresamente fuera.

La UIT sabe limitar un mandato; el truco está en cambiar de silla. Hoy la restricción se calcula por cargo. Un director que agota sus posibilidades en un despacho puede presentarse a otro puesto elegido. El RCC quiere que el historial acompañe al candidato por el pasillo.

El apéndice 30 en ruso, incorporado a la contribución 94 para PP-26 y publicado el 23 de octubre, abarca la Secretaría General, la Vicesecretaría General y las direcciones de los tres bureaux. Pide un máximo acumulado de dos periodos: haber dirigido un bureau contaría al aspirar después a la Vicesecretaría. Los promotores lo presentan como una forma de abrir espacio a aspirantes de países en desarrollo y mejorar la distribución geográfica de la dirección.

La guía electoral oficial describe la regla vigente: hasta dos periodos de cuatro años en cualquiera de los puestos, sin impedir que el titular busque uno diferente. El artículo 2, número 13, del Convenio habla de una sola reelección «para el mismo cargo», consecutiva o separada. El borrador cambia la pregunta: cuántas veces ha resultado elegida la persona, no cuántas ha ocupado esta oficina.

El calendario reserva la reforma para los nuevos. Sus cláusulas entrarían en juego con candidatos elegidos por primera vez en PP-2030 o después. Eximen de manera expresa a todos los que obtuvieron su primer cargo antes de esa fecha. Así, los ganadores de noviembre de 2026 conservarían la posibilidad actual de saltar a otra función. El texto añade una exigencia para el personal de la UIT que sea candidato por un Estado miembro: licencia especial sin sueldo o renuncia al puesto internacional.

El documento propone una resolución, pero no incluye una enmienda redactada al artículo 2 del Convenio. La conferencia tendrá que resolver cómo convertir la suma de mandatos en una condición electoral ejecutable. Ya sabemos a quién le tocaría la primera factura: a la promoción que entre en 2030.

Fuentes