Resumen

  • Stardust@home abrió la búsqueda al público en agosto de 2006 y permitió recorrer con el ratón imágenes microscópicas tomadas a distintas profundidades.
  • Los controles conocidos, las búsquedas repetidas y la revisión de expertos daban continuidad a las observaciones; un resultado vacío también aportaba información.

Pasar un rato buscando polvo de otras estrellas y no encontrar nada podía ser una aportación perfectamente útil. Stardust@home tenía un botón para comunicarlo. Por una vez, el trabajo paciente que termina sin gran descubrimiento recibía una casilla propia.

Si la imagen no permitía enfocar lo suficiente, había otra respuesta. Esa distinción ahorraba al voluntario la obligación de seguir entrecerrando los ojos y entregaba al equipo un dato importante: convenía revisar el material presentado.

El regreso de la cápsula dejó tarea para casa

La cápsula Stardust de NASA había traído material a la Tierra en enero de 2006. Entre los trabajos pendientes estaba localizar pequeñas huellas de polvo interestelar en el aerogel que había capturado partículas a gran velocidad. El colector permanecía bajo cuidado del laboratorio en Johnson Space Center. A los hogares llegarían sus imágenes digitales.

Prepararlas costó más de lo previsto. En el anuncio de lanzamiento de University of California at Berkeley, Andrew Westphal explicaba que la superficie del aerogel era más irregular de lo esperado. Al microscopio automático le resultaba difícil enfocar. Una misión espacial también puede quedarse esperando una foto decente.

La búsqueda pública empezó el 1 de agosto de 2006. Antes de participar, los voluntarios completaban un tutorial y una prueba. El proyecto repartía una tarea pequeña y repetible entre personas dispuestas a mirar con atención.

El ratón aprendió a enfocar

El artículo científico de 2007 detalla el procedimiento. El microscopio tomaba imágenes a varias profundidades de cada pequeña zona. Después se organizaban en secuencias que el navegador podía recorrer. Mover el ratón por un control deslizante producía el efecto de ajustar el enfoque.

La interfaz funcionaba con HTML y JavaScript en el navegador, sin instalar otra aplicación de búsqueda. Detrás estaban el escaneo, el archivo, la separación de fotogramas, la compresión y la distribución por la red. Al voluntario le correspondía una operación bastante más manejable.

Cuando veía un rasgo interesante, podía señalarlo y confirmar el clic, dejando registrada su posición. Si había examinado el campo sin encontrar huella, enviaba esa respuesta. Si faltaba rango de enfoque, elegía la opción de enfoque defectuoso. Las acciones describían situaciones diferentes.

Esta última opción reconocía algo razonable: mirar con más empeño tiene poco recorrido cuando falta la imagen que debería verse nítida. El trabajo podía volver hacia la preparación de los datos.

Algunas huellas venían con solución

El equipo necesitaba evaluar la fiabilidad de las búsquedas. Según su relato de 2007, mezclaba imágenes de calibración con las demás. Los voluntarios sabían que existían, aunque desconocían si la vista concreta que tenían delante era una de ellas.

Había campos vacíos conocidos y otros con una huella insertada digitalmente a partir de un impacto de laboratorio. Permitían medir por separado la capacidad de detectar una huella y la de reconocer correctamente un campo vacío.

Además, varias personas revisaban cada vista. Las coincidencias que señalaban campos prometedores pasaban a cuatro investigadores en Berkeley. El documento describía el examen con mayor aumento como el siguiente paso. El clic alimentaba un recorrido que debía regresar al colector real.

Los participantes se llamaron a sí mismos dusters. El artículo de 2007 incluyó colectivamente a 20.064 junto al equipo de autores y registró más de treinta millones de búsquedas hasta el 12 de diciembre de 2006. Quitar el polvo había adquirido una dimensión poco doméstica.

La contribución del navegador consistía en dar forma a esa atención repartida. Señalar una pista, terminar una inspección vacía o pedir una imagen utilizable ofrecía a la siguiente persona una decisión mejor encaminada.

Fuentes