Resumen

  • Ofcom hizo públicas el 20 de octubre 19 resoluciones definitivas que retiran facultades del Código de Comunicaciones Electrónicas a otras tantas sociedades.
  • Doce empresas habían solicitado dejarlas; siete estaban disueltas. Un documento acredita que KCOM posee ahora activos de red construidos anteriormente por Affiniti.

Hay un momento incómodo para cualquier registro de infraestructura: la empresa desaparece de la operación, pero el cable sigue bajo la acera. Ofcom acaba de cerrar 19 expedientes de revocación de las facultades que el Código de Comunicaciones Electrónicas concede a determinados operadores para instalar y mantener equipos en terrenos. El derecho pertenece a una persona jurídica concreta. La red física tiene otra biografía.

La consulta original distinguía dos vías. En la primera, doce empresas comunicaron que ya no necesitaban esos poderes y pidieron su retirada. En la segunda, Ofcom encontró siete sociedades disueltas que ya no eran proveedoras de la red o infraestructura para la que se habían autorizado. Las 19 decisiones finales llevan fecha de 20 de octubre y entran en vigor al publicarse.

Entre tanto papeleo, Affiniti ofrece una historia concreta. KCOM Group Limited escribió al regulador apoyando la revocación: Affiniti Integrated Solutions Ltd está inactiva, construyó para KCOM activos de red fuera del área de Hull y esos activos son hoy de KCOM. La resolución definitiva de Affiniti añade que KCOM dispone de su propia autorización. El constructor antiguo entrega su llave jurídica; la infraestructura identificada ha pasado a otras manos.

En el segundo grupo, la decisión sobre Broadway Partners se basa en la disolución que consta en el registro mercantil. Ofcom explica que, en conjunto, otras redes pudieron transferirse, desmantelarse o no llegar a desplegarse. No aporta el destino individual de cada cable. Presentar a los 19 casos como cierres de redes sería atribuir a la lista algo que sus documentos no dicen.

La noticia es la identidad del responsable. Cuando alguien necesita negociar el acceso a un terreno o mantener una instalación, importa qué operador posee hoy la facultad de hacerlo. Una autorización antigua a nombre de una sociedad que ya no ejerce esa función convierte el registro en un mapa con calles viejas.