Resumen

  • La EPA fijó el uso residencial como supuesto para el depósito 618-10 de Hanford, aunque la decisión oficial esperaba un uso industrial. El Department of Energy aceptó el cambio y terminó en 2018 la excavación de residuos y suelo contaminado hasta 36 pies.
  • El DOE informó a GAO un gasto de 276,5 millones de dólares entre 2006 y 2018. La evaluación de 2013 y la decisión final no calcularon alternativas con otros usos futuros; la cifra no mide un sobrecoste residencial.

Análisis

La excavación empieza en un lugar menos fotogénico que la maquinaria: en la frase que describe quién podría ocupar el terreno después. Si el supuesto es una vivienda, el estándar debe responder a una exposición residencial. Si se prevé uso industrial, ecológico o de conservación, cambian las personas expuestas y la forma de protegerlas. Esa diferencia termina siendo una línea física bajo el suelo.

618-10 ocupa 7,5 acres en Hanford. Entre 1954 y 1963 recibió residuos radiactivos de los laboratorios y las instalaciones de desarrollo de combustible del Área 300. El expediente de decisión esperaba uso industrial. La EPA tomó como referencia el uso residencial; el DOE estuvo de acuerdo. En 2018, el DOE había extraído residuos y suelo contaminado hasta 36 pies y alcanzado un estándar que permite el uso residencial.

La opción más estricta tiene ventajas reales: deja abiertas más posibilidades de uso futuro, incluido el industrial, y puede evitar inspecciones y mantenimiento continuos. Funcionarios de la EPA dijeron a GAO que esa posibilidad existe, pero no conocían un análisis que comparara ese ahorro futuro con el costo de la limpieza. Presentar el trabajo como despilfarro sería tan infundado como llamar eficiente a la decisión sin esa cuenta.

El DOE dijo a GAO que gastó 276,5 millones de dólares entre 2006 y 2018 para limpiar 618-10 hasta un estándar que admite uso residencial. GAO encontró que el estudio de viabilidad de 2013 y la decisión final no evaluaron otras vías de limpieza bajo supuestos distintos ni sus costos. El dato es el gasto de la opción elegida, no la diferencia entre esa opción y la industrial. Los responsables del DOE dijeron que ahora es difícil calcular esa brecha.

El problema de autoridad aparece antes que el de contabilidad. El plan integral de uso del suelo de Hanford, adoptado en 1999 después de consultar a la comunidad, anticipaba conservación, preservación o industria en varias zonas. GAO dice que esos planes orientan, pero no obligan, a quienes fijan el supuesto de uso al elegir la solución de limpieza. En casi un tercio de las 586 millas cuadradas de Hanford, los estándares admiten uso residencial aunque GAO considera improbable que ocurra. El dato se refiere al conjunto del sitio; no afirma que cada parcela tenga ese estándar ni que vaya a construirse una urbanización.

Una limpieza define el margen de libertad de quienes recibirán el terreno años después. También compromete presupuesto y calendario en el presente. En 618-10, el registro muestra la expectativa industrial y una decisión de limpieza guiada por la hipótesis residencial, pero no presenta la comparación que permitiría saber cuánto añadió esa protección, qué retraso habría evitado otro enfoque o qué obligaciones posteriores habría conservado. La decisión ya se convirtió en suelo retirado. Para la siguiente, el público necesita ver las hipótesis, los costos y los responsables antes de que las alternativas desaparezcan bajo la obra.

Fuentes