Resumen
- Freerice nació en 2007 y vinculó cada acierto a diez granos de arroz financiados por anunciantes.
- WFP declaró un millón de dólares aportados por patrocinadores en 2008. La versión de 2010 incorporó grupos y clasificaciones.
La publicidad en Internet suele pedir atención. Freerice le asignó además la cuenta del arroz. El visitante resolvía una pregunta, un contador sumaba diez granos y la siguiente pregunta ya estaba esperando. Un examen de vocabulario había encontrado una manera bastante persuasiva de prolongarse.
El sitio apareció en 2007. WFP lo recogió en su informe de aquel año como una iniciativa que difundía su labor y recaudaba fondos. La propuesta ofrecía una entrada pequeña a un problema enorme: saber una palabra servía para participar.
Tres trabajos detrás de un acierto
El anuncio de Freerice 2.0, de septiembre de 2010, describía la regla de diez granos por respuesta correcta, donados a WFP por los anunciantes. El jugador aportaba respuestas y atención; los patrocinadores, financiación; WFP se ocupaba de la ayuda. La pantalla hacía inmediato el resultado del primer trabajo.
Las cuentas permiten ver la escala de los otros. En el informe de 2008, publicado en mayo de 2009, WFP señaló que los patrocinadores con banners en la página habían proporcionado un millón de dólares durante ese año para financiar la iniciativa. El mismo párrafo cuantificó el arroz como suficiente para alimentar a dos millones de personas durante un día, con proyectos beneficiarios en Bangladés, Camboya, Myanmar, Nepal y Uganda.
El dinero anual y las raciones de un día cuentan partes distintas de la operación. El visitante veía granos; el patrocinio aparecía en dólares; los programas recibían el resultado del trabajo institucional. Freerice consiguió presentar esa cadena con la ligereza de un pasatiempo.
También distribuyó el esfuerzo de forma atractiva. Participar exigía contestar, sin escoger una cantidad de dinero. El anunciante asociaba su presencia a una actividad educativa y solidaria. WFP conectaba la recaudación con su capacidad de organizar ayuda alimentaria. Por una vez, el banner tenía una ocupación fácil de defender.
La caridad descubre al rival
El vocabulario inglés se amplió con materias como arte, matemáticas, química y otros idiomas. Las preguntas se volvían más difíciles a medida que avanzaba el juego. Cada acierto daba dos pequeñas satisfacciones: conocer la respuesta y ver crecer la contribución.
La renovación de 2010 añadió la compañía. Se podían formar grupos, competir y entrar en clasificaciones. Los profesores podían organizar concursos dentro del aula o entre clases. Compartir por Facebook y Twitter abría otra puerta de entrada al juego.
Hay algo muy reconocible en esa mezcla. Querer ayudar combina estupendamente con querer superar a la clase de al lado. El total del equipo añadía un motivo para volver; los acuerdos de patrocinio determinaban cómo esa participación se conectaba con más financiación.
En septiembre de 2010, WFP presentó el resultado acumulado como arroz suficiente para 4,2 millones de personas durante un día. Lo sostenían muchos aciertos, dinero publicitario y programas de ayuda. Delante de todo eso, un contador seguía ofreciendo un premio diminuto. Diez granos, y otra oportunidad de demostrar que uno conocía aquella palabra.
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