Resumen

  • En diciembre de 2004, NASA informó de cien mil descargas de World Wind durante su primera semana en la Web y de más de mil peticiones por segundo a un servidor de imágenes y elevación de JPL.
  • Explorar el globo libremente exigía imágenes preparadas, conexión y capacidad para seguir atendiendo a los visitantes después de instalar el programa.

Una visita al Gran Cañón podía empezar con una descarga gratuita. World Wind ponía un globo manejable en el ordenador y dejaba que el lector eligiera hacia dónde viajar. Para quien miraba la pantalla, la aventura consistía en acercarse un poco más. Para quien servía las imágenes, consistía en atender otra petición.

La edición de diciembre de 2004 de Astrogram, página 11, registró el entusiasmo: cien mil descargas durante la primera semana del programa en la Web. También informó de más de mil solicitudes de datos por segundo en el servidor de JPL que proporcionaba imágenes Landsat y datos de elevación. Patrick Hogan explicó que NASA trabajaba para ampliar la capacidad. El planeta se ofrecía gratis; había que organizar la recepción.

El equipaje era pequeño

Según el informe de mayo de 2006, el programa ocupaba cinco megabytes. Los nombres de lugares y las imágenes completaban un paquete de cincuenta megabytes. Chris Maxwell describía los requisitos con bastante sentido práctico: un PC, una tarjeta gráfica suficiente y una conexión a Internet adecuada.

La conexión prolongaba el trabajo después de la instalación. Contar descargas permitía observar la distribución de la herramienta; contar solicitudes revelaba la actividad que recaía sobre el servicio de imágenes. La pequeña puerta de entrada conducía a una colección que había que seguir entregando.

El atractivo estaba en elegir. El lector podía dirigir la visita hacia un relieve que le interesara, en vez de esperar a que un recorrido preparado pasara por allí. Esa libertad convertía la consulta de datos científicos en una actividad bastante humana: curiosear.

Hasta la Luna tenía material de archivo

En noviembre de 2005, NASA presentó la incorporación de imágenes lunares de Clementine, obtenidas en los años noventa. Hogan describió una resolución de veinte metros. Las observaciones acumuladas encontraban otra manera de recibir visitantes: ahora cada persona podía escoger por dónde acercarse.

La Tierra también llevaba trabajo previo. El mismo boletín mencionó Blue Marble: Next Generation y sus imágenes de quinientos metros de resolución. La documentación del conjunto explica que reunía observaciones en composiciones mensuales de 2004, con mejoras en la identificación automática de nubes y datos defectuosos. Comparar meses permitía observar cambios estacionales. Cada vista tenía una procedencia temporal, además de un lugar.

Los usuarios elegían el destino dentro de las imágenes disponibles. Los equipos que las preparaban y distribuían hacían posible ese margen de elección. La excursión tenía más personal de apoyo del que aparecía en pantalla.

La retrospectiva de NASA de 2011 añade otro cambio: DOE pidió tecnología multiplataforma en 2005 y apoyó el desarrollo de un kit Java y un servidor cartográfico que otras aplicaciones pudieran utilizar. Otros desarrolladores podían construir sus propios recorridos y herramientas alrededor de los datos.

World Wind consiguió que explorar pareciera sencillo. Mantener esa sencillez requería seguir preparando y sirviendo el mundo. El botón de descarga abría la puerta; detrás había un turno de trabajo bastante más largo.