Resumen

  • Telegarden abrió en junio de 1995 y permitió cuidar plantas reales mediante un brazo industrial controlado por la web.
  • Los miembros compartían sus direcciones de correo y dejaban un registro de actividad; antes de irse de vacaciones podían pedir ayuda para regar.

El jardín estaba conectado a internet. Las vacaciones seguían exigiendo encontrar a alguien que lo regara.

Ken Goldberg recordó esas peticiones en una charla de 2014: los participantes de Telegarden usaban el chat para solicitar que otra persona cuidara sus plantas durante la ausencia. La robótica remota había llegado a un compromiso muy doméstico.

Telegarden, codirigido por Goldberg y Joseph Santarromana, puso plantas vivas al alcance de los navegadores. El historial del proyecto sitúa su desarrollo en University of Southern California y su apertura en junio de 1995. Un brazo industrial permitía sembrar, regar y observar los brotes. Los usuarios podían estar lejos unos de otros; todos actuaban sobre la misma tierra.

Mirar era libre; regar creaba vecinos

La descripción de Goldberg para Ars Electronica de 1996 establecía una diferencia concreta. Cualquier visitante podía mirar. Para plantar y regar había que aceptar compartir la dirección de correo electrónico con los demás miembros de la cooperativa.

Así, quienes intervenían en el jardín podían ponerse en contacto. Las actividades se anotaban en registros que, según el proyecto, debían facilitar el autogobierno del grupo. Cada clic afectaba a un lugar que otras personas también estaban cuidando.

El texto explicaba los inconvenientes físicos con sencillez: se rompían cosas, aparecían insectos y algunas plantas morían por falta de agua. El prestigio de ser arte conectado no impresionaba demasiado a las raíces.

Por eso importan las solicitudes de ayuda durante las vacaciones. La interfaz podía enviar una orden; el cuidado del día siguiente necesitaba otro acto y a alguien que lo iniciara. El chat servía para entregar una responsabilidad concreta antes de marcharse.

Un jardín remoto también necesita sede

Telegarden se trasladó a Ars Electronica Center, en Austria, en septiembre de 1996 y permaneció en línea allí hasta agosto de 2004. La retrospectiva del museo de 2021 describe dos cámaras y pequeñas herramientas con las que el robot introducía semillas. También atribuye a los usuarios el riego cotidiano y recuerda encuentros de miembros europeos en Linz.

La máquina posibilitaba actuar a distancia; la institución aportaba el lugar físico; los jardineros volvían a prestar atención. Direcciones de correo y registros quedaban cerca de la pregunta que decide el mantenimiento: quién se ocupa de lo siguiente.

En su recuerdo posterior, Goldberg también habló de un jardín que había crecido en exceso. La participación añadía plantas a una superficie finita. El crecimiento traía satisfacción y trabajo nuevo.

Aquella web daba a la vida colectiva una consecuencia palpable. El visitante cerraba el navegador y podía irse. Al otro lado, la planta permanecía en su tierra, esperando al siguiente jardinero.