Resumen

  • PointCast sustituyó el protector de pantalla por noticias personalizadas y su cliente devolvía información al centro de difusión.
  • El prospecto de 1998 conectó ese cliente con la publicidad segmentada y admitió una retención inicial baja; en una encuesta de la empresa, cerca de dos tercios de quienes se habían ido señalaron el rendimiento del programa.

La historia de PointCast tiene un dato incómodo escondido en su propio prospecto. La empresa reconoció que retenía mal a los usuarios durante los primeros 90 días desde el registro. En una encuesta interna, cerca de dos tercios de las personas que ya se habían marchado dijeron que el rendimiento del PointCast Network Client había influido de forma concreta. PointCast planeaba lanzar una nueva versión del cliente en la segunda mitad de 1998 para mejorar el rendimiento y retener más audiencia. El documento no indica cuántas personas respondieron; la cifra describe esa encuesta, no a todos los registrados.

La propuesta inicial era fácil de explicar. En febrero de 1996, PointCast anunció un servicio gratuito que mostraba noticias e información personalizada cuando el ordenador quedaba inactivo. El protector de pantalla dejó de ser una pausa visual y se volvió una secuencia de titulares. La empresa presentó el producto como una transmisión directa al escritorio, organizada en canales que cada persona podía elegir. El tiempo muerto del PC ya tenía editor.

También tenía que tener un cliente instalado. El prospecto describe un centro que recibía, traducía y transmitía contenido, un programa residente en el PC y un conjunto distinto de herramientas para redes corporativas. El cliente no se limitaba a recibir titulares: se comunicaba con frecuencia con el centro, mostraba contenidos del centro o de un gestor de caché, recogía información de audiencia y la enviaba de vuelta. El expediente no identifica qué campos componían esa información ni cuánto tiempo se conservaba.

La personalización tenía límites concretos. Un espectador podía elegir hasta 12 canales de los 54 disponibles. La versión para empresas añadía a los administradores a la cadena de mando. Las herramientas intranet gratuitas permitían configurar los clientes en los escritorios, gestionar el tráfico de red, controlar contenido y anuncios, y emitir noticias internas para los empleados. La pantalla podía reflejar intereses individuales y, a la vez, la agenda que organizaba la empresa.

La publicidad financiaba el servicio sin precio de descarga. El prospecto describe anuncios segmentados, estadísticas detalladas y más información de audiencia para los anunciantes. La oferta incluía comerciales animados de 30 segundos, patrocinios de contenido y del ticker, además de banners. PointCast no vendía solo una forma cómoda de leer noticias. Vendía acceso a una pantalla que aparecía cuando el ordenador no se usaba, con un cliente que informaba de vuelta a la emisora.

La distribución también iba a llegar al navegador. En diciembre de 1996, Microsoft anunció que PointCast sería un proveedor destacado de contenido para el Active Desktop previsto en Internet Explorer 4. El comunicado decía que PointCast Network 97 usaría Microsoft Active Platform y que PointCast distribuiría Internet Explorer como navegador preferido. Era un acuerdo con lanzamientos futuros; ese anuncio por sí solo no prueba cuánto llegó a implementarse. El encaje estaba sobre la mesa: PointCast aportaba el flujo y el software de escritorio de Microsoft ofrecía otra ruta hasta la pantalla.

Para el primer trimestre de 1998, PointCast declaraba un promedio de alrededor de 1,2 millones de espectadores activos en todo el mundo. El mismo prospecto señalaba la baja retención durante los primeros 90 días y la encuesta sobre el rendimiento del cliente. El registro y el alcance podían crecer mientras el programa daba motivos para irse. La propuesta publicitaria dependía de captar atención; la propuesta de producto dependía de que el cliente no volviera insoportable esa atención.

La dirección del tráfico resume la apuesta. Las noticias viajaban hacia los ordenadores inactivos; la información de audiencia volvía al centro. PointCast vinculó esa ruta de regreso con la publicidad, pero dejó sin nombrar los datos que circulaban. También registró un software que no conseguía retener a todos sus primeros usuarios. El protector de pantalla pasó a ser el cliente, el canal, el espacio publicitario y el punto en que cada persona decidía si el trato merecía otro día instalado.

Fuentes