Resumen

  • El 28 de abril de 2001, el grupo Linux de Bergen probó una implementación del RFC 1149 con palomas como portadoras físicas entre dos ordenadores.
  • El registro consigna nueve pings enviados, cuatro recibidos y un 55 % de pérdida; las cuatro idas y vueltas promediaron unos 87 minutos.
  • La prueba demostró una ruta de extremo a extremo construida con un adaptador manual. No acreditó acceso fiable, servicio comercial ni interoperabilidad normalizada.

El protocolo tuvo que salir del papel

El RFC 1149, publicado el 1 de abril de 1990, describía cómo transportar datagramas IP mediante aves. El documento lo calificaba de experimental y no recomendado, y anticipaba alta latencia y bajo rendimiento. Once años después, el Bergen Linux User Group (BLUG), junto con colombófilos locales, decidió hacer que un paquete recorriera una ruta real. La página del evento sitúa la prueba en Bergen el 28 de abril de 2001. Las actas de planificación separan el trabajo de fijar paquetes a las aves del desarrollo de la interfaz con los ordenadores; también señalan que el clima y el entrenamiento eran factores.

El registro del terminal permite ver el montaje. Un equipo exponía una interfaz punto a punto llamada tun0, con 10.0.3.1 como dirección del par, y desde allí el operador ejecutó ping. La interfaz informaba una MTU de 150 bytes. Los documentos no ofrecen un diagrama completo del software y la red, así que la descripción prudente es la que sí respaldan: sondas ICMP cruzaron una interfaz de software y un paquete llevado físicamente por una paloma; en el extremo remoto se escaneó y revisó antes de aceptarlo.

Ese límite manual es el centro de la historia. La señal IP no viajaba continuamente dentro del ave. Un adaptador debía convertir los datos en un objeto transportable, llevarlo al otro extremo, recuperar la información y entregarla al software. El ave era el enlace; las personas y el escáner también formaban parte del sistema.

Un resultado medible, con límites

La página del BLUG indica que el evento estaba previsto para el mediodía. El relato posterior dice que el ping comenzó cerca de las 12:15; la transcripción guardada empieza a las 11:24 y termina a las 14:14. Son marcas de distintos momentos y no permiten fijar una hora única de inicio. El relato cuenta que las palomas primero se unieron a la bandada de un vecino y que, tras cerca de una hora, algunas retomaron la dirección correcta. El primer paquete que volvió se escaneó y sus errores de reconocimiento óptico se corrigieron manualmente antes de aceptar la respuesta ICMP.

El registro muestra nueve sondas y cuatro respuestas: 55 % de pérdida. Los tiempos de ida y vuelta fueron de 3.211.900,8 a 6.388.671,9 milisegundos; la media anotada, 5.222.806,6 milisegundos, equivale a unos 87 minutos. El relato menciona seis palomas de retorno, dos sin paquetes; las cuatro respuestas del registro corresponden a los paquetes que completaron el camino de vuelta. Son datos de una demostración, no una medición de servicio repetible ni del transporte con palomas en general.

El grupo declaró exitosa la implementación y esperaba que aparecieran otras para comprobar la interoperabilidad. La precisión importa. En el sentido que los organizadores definieron, un paquete recorrió el trayecto montado y el software aceptó la respuesta. Los documentos no muestran una segunda implementación, un avance hacia el estándar ni un servicio en operación. El RFC 1149 siguió siendo experimental; el RFC 2549 amplió después la broma con una nota de calidad de servicio, no con una garantía de servicio.

El episodio separa tres afirmaciones que suelen mezclarse en la historia tecnológica: que una especificación se implemente, que un paquete complete una ida y vuelta y que exista una red suficientemente fiable para sus usuarios. Bergen mostró las dos primeras en condiciones preparadas. La pérdida de paquetes y la demora de alrededor de una hora hacen de la tercera una cuestión distinta.

Fuentes