Resumen

  • El borrador de la OSFI pediría a las entidades financieras federales que documenten las responsabilidades de sus líderes, las vías de supervisión y los procesos de rendición de cuentas; la consulta termina el 31 de octubre de 2026.
  • Las entidades conservarían la decisión de nombrar a sus directivos. La prueba será si los mapas de funciones y la evidencia aprobada por el consejo permiten seguir la responsabilidad cuando falla un control.

Una decisión puede pasar por varias áreas antes de que falle un control: un equipo de negocio la propone, riesgos la cuestiona, un comité la revisa y la dirección la aprueba o la eleva. La Office of the Superintendent of Financial Institutions (OSFI) quiere que las entidades representen esas líneas de responsabilidad en un mapa. La consulta termina dentro de 18 días, el 31 de octubre.

El proyecto de guía se dirige a las entidades financieras reguladas por el gobierno federal. Define de forma amplia a los líderes: integrantes del consejo, alta dirección, ejecutivos de nivel C, responsables de funciones de supervisión y plataformas de negocio, y otras personas que reportan directamente al director ejecutivo o al consejo. La OSFI separa la idoneidad —aptitud, integridad y criterio para desempeñar una función— de la responsabilidad: tareas asignadas con claridad, supervisión y obligación de responder por decisiones, conducta y resultados.

Cada entidad construiría un marco de rendición de cuentas a partir de sus estructuras actuales de gobierno, gestión de riesgos y controles. El borrador contempla criterios de idoneidad al nombrar a cada líder y de forma continua; mapas de responsabilidades individuales; una descripción de comités, escalamiento y mecanismos de cuestionamiento; declaraciones periódicas de cada directivo; prácticas de remuneración ligadas a resultados de gobierno; y procesos para investigar fallas y aplicar medidas disciplinarias. El consejo aprobaría y actualizaría el marco, y lo enviaría a la OSFI cada año o cuando lo solicite.

La distribución de autoridad está expresada de manera directa. La OSFI dice que no prevé aprobar cada nombramiento de un líder ni participar en la selección de personal. Las entidades mantendrían esa decisión y remitirían al supervisor sus evaluaciones y mapas de responsabilidades. El enfoque desarrolla la Guía de gobierno corporativo de 2018, que ya reconoce que las entidades deciden de forma independiente los nombramientos y deben avisar pronto a la OSFI, además de transparentar sus criterios de selección y las cualificaciones de los candidatos.

Dos elementos siguen abiertos. El presidente del consejo podría tener que certificar cada año que la entidad cumple su marco y que sus líderes siguen siendo aptos. La OSFI también estudia publicar un resumen del marco. Ninguna de esas opciones está cerrada. La consulta permite aportar argumentos y evidencia; la OSFI decidirá qué incorpora a la guía final.

Para quienes respondan, la pregunta útil es si el mapa puede contrastarse con registros de decisiones reales. Una lista de cargos no aclara quién podía frenar una decisión arriesgada, qué comité recibió una alerta, qué llegó al consejo ni cómo se comprobó la corrección posterior. El valor del proyecto dependerá de que los vínculos sean lo bastante concretos para que consejos y supervisores puedan examinarlos.

Fuentes