Summary

  • El informe 2026 de ICANN registra un 20,6 % de aceptación de direcciones de correo internacionalizadas entre 923 sitios a los que pudo acceder una encuesta automatizada.
  • Para 2025 cita un 11,1 % en una encuesta de 1.000 sitios globales y 1.000 específicos de países. El nuevo método puede no llegar a páginas que exigen interacción humana, como un CAPTCHA.
  • Esas cifras no constituyen por sí solas una serie comparable. El documento no cuantifica si los sitios excluidos habrían elevado o reducido la tasa de 2026.

Antes de preguntar si mejoró la aceptación de direcciones, conviene preguntar quién pudo ser examinado. El informe sobre nombres de dominio internacionalizados y aceptación universal que ICANN anunció el 22 de septiembre presenta un 20,6 % para 2026. La cifra corresponde a 923 sitios globales y nacionales accesibles mediante una encuesta automatizada. En la misma sección aparece el 11,1 % de una investigación de 2025 que abarcó 2.000 sitios, repartidos por igual entre globales y específicos de países.

La diferencia llama la atención, pero no es una comparación controlada. ICANN explica que automatizó la encuesta en 2026 y que las páginas que requieren intervención humana —por ejemplo, para superar un CAPTCHA— quizá no sean accesibles. No se trata solo de restar 923 de 2.000: cambió la puerta de entrada al estudio. El texto no acredita que ambos conjuntos tengan idéntica composición ni que se haya repetido la prueba sobre los mismos sitios.

Por eso tampoco sabemos hacia dónde empuja la exclusión. Es posible que los sitios no alcanzados tengan mejor o peor aceptación; la comparación publicada no lo establece. La automatización puede facilitar pruebas sistemáticas y aun así limitar la población visible. Convertir la resta de las dos tasas en una mejora medida del conjunto sería añadir una conclusión que los datos no sostienen. Cuestionar esa inferencia no equivale a impugnar el ensayo de 2026.

Una casilla no es todo el recorrido

El ensayo trata de la aceptación de ciertas direcciones en sitios web. No verifica, por sí mismo, que todos los sistemas puedan conservar, mostrar, procesar y entregar mensajes con ellas. ICANN evalúa también servidores de correo, una superficie distinta con otro denominador. El número de dominios internacionalizados desplegados tampoco demuestra que un formulario acepte una dirección internacionalizada. Reunir esos indicadores bajo la misma etiqueta borraría precisamente lo que mide cada uno.

El fallo operativo sí es tangible: una persona puede quedar fuera de un registro o contacto antes de que se envíe mensaje alguno. Pero la institución que evalúa el avance necesita además saber cuántos formularios quedaron fuera de la prueba. La primacía del funcionamiento real que defiende Lu Heng apunta a conservar esa condición de observación, no a convertir dos muestras diferentes en una tendencia autorizada.

Sources