Summary

  • En el archivo ampliado de AFRINIC del 2 de noviembre aparecen 35 registros IPv4 fechados en octubre de 2026, correspondientes a 35 identificadores de titular distintos: 30 asignaciones allocated, cinco assigned y 28.160 direcciones en conjunto.
  • Al cruzar los identificadores dentro del mismo archivo, 24 titulares cuentan con algún registro IPv6 asignado o adjudicado. Once no tienen ninguno. El proyecto que condicionaría nuevas solicitudes IPv4 al IPv6 sigue en discusión.

A las instituciones les gustan las puertas con un solo cartel. El borrador de AFRINIC podría poner uno en la entrada del IPv4 restante: quien aún no tenga espacio IPv6 debe pedirlo a la vez. Después vendrían el plan de despliegue y las metas verificables. La frase tiene fuerza política. El archivo que administra la institución permite comprobar la primera pieza, y deja a la vista la distancia hasta la segunda.

El archivo ampliado de delegaciones del 2 de noviembre contiene 35 filas IPv4 con fecha de octubre y estado allocated o assigned. Son 30 y cinco, respectivamente. La suma de sus valores es 28.160 direcciones. Cada fila utiliza un identificador opaco de titular diferente. Según la guía oficial del formato, las filas que comparten identificador dentro de un archivo pertenecen a un mismo titular. AFRINIC no garantiza que el código permanezca igual entre versiones diarias. Por eso el cálculo usa una sola versión, la del 2 de noviembre, sin empalmar códigos de días distintos.

La búsqueda de un recurso IPv6 allocated o assigned para cada uno de esos 35 códigos da 24 coincidencias. Quedan once sin fila IPv6. En doce de los 24 casos emparejados, la primera fecha IPv6 es anterior a la fila IPv4 de octubre; en los otros doce es la misma. Entre las 30 filas IPv4 allocated, 22 tienen pareja IPv6 y ocho no. Entre las cinco assigned, la proporción es dos frente a tres. La distinción de estados importa: agruparlos sin decirlo produce un número cómodo y una historia falsa sobre cómo se entregaron los recursos.

El proyecto de política va bastante más lejos que este cruce. Obliga a acompañar una solicitud IPv4 con una IPv6 cuando el solicitante no tiene ya espacio de esa familia, y exige un plan creíble de direccionamiento y despliegue. Para pedir IPv4 adicional, un proveedor de acceso tendría que demostrar que sus clientes pueden recibir delegaciones IPv6 globales en proporciones del 25 % a los doce meses, 50 % a los veinticuatro, 75 % a los treinta y seis y 95 % a los cuarenta y ocho. Un proveedor de alojamiento usaría otro denominador: la parte de su espacio IPv4 asignado que también esté cubierta por asignaciones IPv6 alcanzables.

Si presta ambos servicios, tendría que satisfacer ambos criterios.

Los 24 pares del registro tienen un significado limitado y útil: AFRINIC lleva anotado IPv6 para esos titulares. Ninguna columna del archivo dice cuántos clientes recibieron una delegación, qué proporción de espacio de alojamiento es alcanzable o qué comprobación aprobó el operador. Los once huecos muestran el punto en que el requisito administrativo necesitaría atención. Para evaluar cualquier obligación futura hacen falta los expedientes de solicitud y medidas del funcionamiento de la red. La propuesta no ha sido aprobada; los asientos de octubre pertenecen al régimen vigente.

El peligro de una política así empieza cuando la oficina presume de medir lo que solo anotó. El registro sirve para preguntar a quién se le entregó espacio. La red contesta si ese espacio funciona. El grupo de trabajo puede elegir el umbral que quiera, pero debe publicar también el método que conectará esos dos mundos. De otro modo, la casilla IPv6 acabará convertida en medalla barata para quien pidió un prefijo y dejó el trabajo costoso para otro año.