Resumen

  • El documento de EARN de agosto de 1989 comparó aportaciones nacionales calculadas según el producto nacional bruto, el tráfico enviado y el tráfico enviado más recibido. Presentó cifras ilustrativas y dejó fuera la compensación por servidores.
  • En octubre, el consejo aprobó el presupuesto y las aportaciones de 1990, pero la propuesta basada en tráfico para 1991 no tenía respaldo universal. Encargó al Ejecutivo una propuesta definitiva que incorporara datos de compensación por servidores.

El título del documento de EARN de agosto de 1989 parece anunciar una decisión: «Country contributions based on traffic» (aportaciones nacionales basadas en el tráfico). Su estado indica lo contrario. Era un borrador, y el consejo directivo dejó constancia después de que el modelo propuesto para 1991 no contaba con aprobación universal. La votación de octubre de 1989 aprobó un presupuesto y las aportaciones nacionales para 1990; no resolvió la fórmula del año siguiente. La diferencia importa: una hoja de cálculo para repartir costes puede parecer una regla antes de que sus participantes acepten aplicarla.

EARN conectaba centros académicos y de investigación de Europa y enlazaba la red europea con BITNET, en Estados Unidos. IBM había contribuido a financiar circuitos internacionales y personal técnico. Según la historia institucional de EARN, el apoyo estaba previsto hasta 1987 y su retirada gradual, acordada con la asociación, terminó en la primavera de 1990. La asociación ya contaba con un esquema para que los países participantes compartieran los costes operativos. En 1989, sus responsables trabajaban en un modelo financiero más explícito mientras cambiaban los gastos recurrentes y las obligaciones de financiación.

Un documento del Ejecutivo fechado el 19 de junio de 1989 describía una hoja de cálculo que reunía presupuestos históricos y cuentas auditadas, el presupuesto y los ingresos y gastos reales del año en curso, y los borradores de años posteriores. Separaba los gastos independientes del volumen de los que dependían de él. El cálculo de las aportaciones también consideraba otros ingresos, el superávit del ejercicio anterior y el capital de trabajo. Este último se convertiría en superávit arrastrado para formar una reserva de contingencia de forma controlada.

No se trataba, por tanto, de dividir una sola factura telefónica entre los registros de un contador de tráfico.

El 17 de agosto, Paul Bryant puso a prueba el tráfico como base para las aportaciones nacionales. Utilizó registros de enero a mayo de 1989 y comparó las contribuciones proyectadas para 1990 y 1991 con tres criterios: producto nacional bruto, tráfico enviado y tráfico enviado más recibido. El documento reconocía anomalías en los datos, aunque los consideraba suficientemente precisos para seguir tomando decisiones. También advertía que las comparaciones eran ilustrativas y no incluían compensación por servidores porque faltaban datos pertinentes.

El problema no era solo qué país enviaba más registros. El tráfico podía reflejar la ubicación de instalaciones de investigación compartidas, además de la demanda de una comunidad nacional. Bryant señaló a Suiza como la mayor anomalía: el tráfico del CERN elevaba sus totales. Mencionó otros centros internacionales, como DESY, IIL y RAL. Un medidor por país podía cargar más al país que alojaba un gran centro de investigación por el tráfico de usuarios e instituciones de fuera. El producto nacional bruto respondía otra pregunta: capacidad de contribuir, no uso medido. El informe observaba poca correlación entre ambos indicadores.

Las actas de la reunión del consejo celebrada en Lisboa el 19 y 20 de octubre de 1989 distinguen entre aprobar un presupuesto y aprobar una fórmula. Los directores aprobaron el presupuesto de 1990 y las aportaciones nacionales por trece votos contra uno, con dos abstenciones y un voto sin emitir. Para 1991, señalaron que el modelo basado en tráfico no tenía aceptación universal y pidieron al Ejecutivo una propuesta definitiva para la siguiente reunión, partiendo de ese modelo e incorporando cifras de compensación por servidores. Las actas disponibles no dicen qué fórmula se adoptó finalmente.

Por eso el medidor de tráfico todavía no era la factura. Un modelo contable útil necesitaba algo más que un recuento: definir qué se consideraba uso de la red, dónde se imputaba la aportación de un servidor compartido y cómo tratar un centro cuyo papel internacional distorsionaba el total de un país. El archivo documenta la prueba y el desacuerdo, pero no el acuerdo final. Con estas pruebas no sería correcto presentar el cobro según el tráfico como una regla aprobada de EARN.

Fuentes

Documentos primarios: EARN Executive, “Proposal to adopt an EARN financial model”, EXEC80 89, 19 de junio de 1989; Paul Bryant, “Country contributions based on traffic”, EXEC113 89, 17 de agosto de 1989; actas de la reunión 22 del consejo directivo de EARN, Lisboa, 19–20 de octubre de 1989. Contexto: historia de la asociación EARN e historia de la red EARN. El archivo advierte que su colección está incompleta; las actas no aclaran cuál fue la fórmula definitiva de aportaciones para 1991.