Resumen

Primero hubo que poner el formato a trabajar

El texto de febrero no celebraba una especificación cerrada por la autoridad normativa. Decía algo más práctico: ya no se podía seguir diseñando útilmente sin experiencia de implementación y uso considerable. El período de prueba en navegadores terminaba y los fabricantes podían habilitar WebAssembly por defecto. Eso convertía una propuesta técnica compartida en una capacidad disponible para las páginas que cargaban esos programas.

La decisión incluía un compromiso difícil de retirar. Las futuras funciones tendrían que ser compatibles con el núcleo inicial. Si cuatro familias de navegadores empezaban a ejecutar módulos y los desarrolladores publicaban esos archivos, cambiar después el formato sin cuidado rompería aplicaciones reales. El consenso no era solo una frase del grupo comunitario: ataba a implementadores distintos a un objetivo común que pasaría a circular por la red.

El correo conservado por el W3C menciona un formato binario, una API de JavaScript y un intérprete de referencia. Por tanto, antes del primer borrador formal sí existían diseño y material técnico. La misma nota sitúa la formación de un Grupo de Trabajo del W3C como paso siguiente. Una cosa era el MVP listo para probarse en software distribuido; otra, el recorrido completo de una Recomendación.

El calendario escrito perdió la carrera

Según la nota de Mozilla del 13 de noviembre, los cuatro grandes productos ya incluían soporte. Eso no mide cuántos usuarios tenían versiones actualizadas ni asegura que cualquier dispositivo ejecutara un módulo. Sí cambia la decisión de quien crea una aplicación: podía probar un formato común en navegadores entregados al público sin esperar al sello final.

La carta fundacional de 2017 preveía un primer borrador público en el cuarto trimestre de ese año y la Recomendación de la versión 1 en el segundo trimestre de 2018. El registro de publicaciones sitúa el borrador en febrero de 2018, una fase candidata en julio de 2019 y la Recomendación en diciembre de 2019. Las fechas previstas no se cumplieron. El registro no atribuye el desfase a una sola disputa, por lo que la comparación mide dos ritmos, no una culpa inventada.

El sello hizo otro trabajo

El anuncio del W3C de diciembre de 2019 abarcó tres textos: el núcleo y su máquina virtual, la interfaz de JavaScript y la API Web para solicitar y ejecutar recursos. Esas piezas separan el archivo binario, las llamadas entre lenguajes y su integración con la plataforma. Que un motor entienda un módulo no resuelve por sí solo cómo se descarga o cómo interactúa con el entorno de una página.

La carta pedía pruebas, informes de implementación, revisión pública y coordinación con otros grupos. Había, pues, trabajo normativo concreto después de que el código circulara. La historia no enfrenta a héroes de la ingeniería con burócratas del papel. Identifica funciones distintas: un acuerdo de implementadores puso el formato a correr en 2017; el proceso del W3C produjo una referencia pública y estable en 2019. Confundir las fechas borra la autoridad que ejerció cada uno.