Resumen

  • Carlos Gañán separó dos preguntas que suelen quedar aplastadas en una sola tasa: si aparece al menos un dominio registrado con intención maliciosa en un mes y cuánto crece la campaña después.
  • En la presentación de RIPE 93, los gTLD de categoría 1 tuvieron peor resultado en aparición, pero mejor en escala condicionada; el modelo conjunto calculó 37 % menos dominios maliciosos por gTLD y mes.

Análisis

La tasa única oculta el paso siguiente

Una tasa mensual puede presentar una política como éxito o fracaso y ocultar lo que ocurre después del primer registro malicioso. Carlos Gañán, científico principal del grupo de Seguridad, Estabilidad y Resiliencia de ICANN, llevó las salvaguardas de categoría 1 por dos pruebas en RIPE 93: si aparece abuso y hasta dónde escala una vez que aparece.

El resultado se divide. Según su presentación, la probabilidad modelada de que un gTLD de categoría 1 registrara al menos un dominio malicioso durante un mes era 3,1 puntos porcentuales más alta que en otros nuevos gTLD. Pero, cuando aparecía abuso, la escala esperada era 38 % menor. Al combinar ambas partes, el modelo estimó 37 % menos dominios registrados con fines maliciosos por gTLD-mes.

Las cifras miden fases distintas: una extensión puede acumular más meses con algún dominio señalado y, durante esos meses, tener campañas más pequeñas. El recuento único borra la diferencia entre entrada y expansión.

Dos preguntas, dos partes del modelo

El estudio siguió 1.106 nuevos gTLD con observaciones mensuales entre 2023 y 2025. Gañán explicó que el análisis tuvo en cuenta el tamaño de cada extensión, la arquitectura del registro y las condiciones comunes de cada mes. Se centró en dominios registrados maliciosamente dentro del alcance de DNS Abuse del estudio; excluyó dominios comprometidos y ccTLD porque esas salvaguardas no pretendían gobernarlos.

La categoría 1 agrupa dos modelos de registro. Gañán comparó el nivel 3, más abierto y basado en autocertificación, con el acceso restringido del nivel 8. El marco adoptado por ICANN en 2014 asigna las salvaguardas 1–3 a los registros de acceso abierto y las 1–8 a sectores muy regulados y de acceso cerrado. La cláusula 6 incorpora al acuerdo una declaración del registrante de que posee las autorizaciones, licencias o credenciales necesarias.

La cláusula 7 pide a los operadores de registro consultar a las autoridades competentes cuando una denuncia ponga esas credenciales en duda; la cláusula 8 obliga a informar de cambios importantes que afecten a su validez. La ponencia mostró menor aparición, escala condicionada y volumen total en el grupo de nivel 8.

El efecto cambió según el año y el tipo de abuso. El phishing mostró la diferencia más clara; el malware, una menor; y los dominios de mando y control de botnets no dieron un efecto estadísticamente significativo con tan pocas observaciones. El análisis observacional no separó las comprobaciones de credenciales, las solicitudes rechazadas y la gestión de denuncias; tampoco midió el tiempo hasta la retirada. Registros que vinculen esos pasos con los resultados mostrarían dónde se produjo la diferencia.

Las tres estimaciones se leen juntas: 3,1 puntos porcentuales más de probabilidad mensual de aparición, campañas un 38 % menores cuando surgía el abuso y un 37 % menos de dominios maliciosos registrados por gTLD-mes. La separación deja a la vista el acceso al registro y la contención de campañas, dos etapas que una tasa única aplasta.

Fuentes

Sesión y resumen de RIPE 93; transcripción oficial del plenario; salvaguardas de categoría 1 de ICANN; marco de implementación adoptado en 2014; perfil de Carlos Hernandez Ganan en ICANN; retrato del ponente de RIPE 93.