Resumen

  • Microsoft concedía treinta días desde el primer arranque para activar Windows XP comprado en caja. Había una vía telefónica y otra por Internet.
  • La empresa comprobaba la clave frente al número de equipos permitido y vinculaba los identificadores de producto y hardware antes de entregar una licencia local.

Una compra con una segunda ventanilla

En su testimonio de febrero de 2002, el directivo Jeff Raikes explicó la regla de Windows XP: treinta días desde el primer arranque para activar una copia comercial. El disco servía para instalar; la continuidad de uso requería una respuesta de Microsoft. Llamar por teléfono era una alternativa real a conectar el equipo a Internet, aunque la llamada llegaba a la misma autoridad. Raikes atribuyó a Office XP un límite de cincuenta aperturas y a Visio 2002 uno de diez; ninguna cifra describe el plazo de XP.

La explicación de Microsoft de octubre de 2001 decía que el proceso revisaba si una clave se utilizaba en más ordenadores de los autorizados por la licencia. Por teléfono pedía el identificador de instalación. Por Internet recibía ese identificador y datos de conexión, según la propia empresa. Microsoft añadió que la mayoría de los equipos vendidos con XP preinstalado ya estaban activados. El comprador de la caja era quien se encontraba ante el reloj.

Un centro de autorización fuera del PC

La documentación del producto describe el centro de activación: relaciona un identificador de producto con otro del hardware y devuelve una confirmación que instala una licencia local resistente a cambios. El documento se actualizó después del lanzamiento; la fecha y las condiciones de 2001 proceden de los textos contemporáneos. Los bits viajaban en el disco, pero la autorización llegaba después.

Una pantalla conservada de 2001 y la licencia minorista precisarían el mensaje mostrado al vencer el plazo. Los documentos disponibles sí identifican el plazo, las dos rutas y quién emitía la confirmación.

Fuentes