Resumen

  • La RCC propone juntar a presidentes y vicepresidentes de reuniones preparatorias regionales en los seis meses anteriores a una futura conferencia de plenipotenciarios.
  • La propuesta añade orientación sobre candidaturas, documentos y normas de procedimiento, y un informe de resultados al Consejo durante el año siguiente.

La plenaria luce focos; los acuerdos suelen llegar con horas de reunión a la espalda. La adenda 3 de la RCC para la resolución 58 de la UIT intenta poner orden en esas horas. Quiere que las regiones preparen posiciones, que sus responsables se crucen cuando aún se puede negociar y que el Consejo reciba después una cuenta de lo ocurrido.

El registro oficial publicó el original ruso el 23 de octubre. La resolución aprobada en 2014 ya prevé seis reuniones preparatorias regionales y exige abrir el proceso a todos los Estados miembros, pertenezcan o no a las seis grandes organizaciones regionales. También contempla coordinación entre regiones y becas sujetas a presupuesto. La noticia está en el calendario y en la obligación de explicar qué produjo el trabajo.

La RCC pide al menos una cita preparatoria en cada región, coordinada con la organización correspondiente y próxima a grandes acontecimientos de la UIT. Luego quiere reunir a presidentes, vicepresidentes y otros interesados para acercar posiciones interregionales. En el caso de una conferencia de plenipotenciarios, esa cita tendría lugar durante los últimos seis meses antes de la conferencia. Para otros encuentros regiría la resolución 1 del Sector pertinente.

El borrador baja del gran diseño a la mesa del delegado. Propone charlas y formación sobre cómo presentar candidaturas y documentos y cómo funcionan las reglas de procedimiento. Y fija un retorno: el secretario general y los directores de las tres Oficinas enviarían al Consejo, como tarde en su sesión del año civil siguiente, las opiniones de los Estados y los resultados de las reuniones. Así una preparación útil dejaría algo más que acreditaciones gastadas.

Doha decidirá la letra. Después habrá que mirar las agendas y los informes de futuras conferencias: cuándo hablaron las regiones, quién estuvo en la comparación de posiciones y qué aprendió el Consejo. Si el debate decisivo llega cuando los textos ya están cerrados, el reloj solo servirá para medir el atasco.

Fuentes oficiales