Resumen

  • La encuesta de 2026 cubre a 44 organizaciones con servicios activos y describe lo que sus proveedores dicen ofrecer y registrar.
  • OfDIA reconoce que el informe no muestra si cada persona termina la verificación, por qué abandona ni si consigue un aval de identidad.

Un proveedor puede contar cuántas veces se corta una sesión. El Gobierno británico todavía no puede decir cuántas personas completan el control de identidad. Esa diferencia separa el nuevo informe de inclusión digital de OfDIA de una medida real de acceso.

La Oficina de Identidades y Atributos Digitales (OfDIA) publicó el 13 de octubre su tercer informe anual. El estudio no califica aplicaciones individuales. Reúne respuestas anónimas y agregadas de proveedores certificados para construir una visión general del mercado. La muestra final analiza 44 organizaciones con un servicio activo, frente a 45 proveedores en la población inicial. Las respuestas se recogieron entre abril y mayo. Treinta y ocho organizaciones ya habían participado; seis se sumaron por primera vez. En los tres ciclos han intervenido 57 proveedores distintos.

El cuestionario pregunta a la empresa, no a la persona que intenta demostrar quién es. El informe se exige anualmente a los servicios certificados bajo la versión 0.4 del marco británico. Las organizaciones declaran qué evidencias aceptan, qué herramientas ofrecen y qué datos recogen. OfDIA aclara que no evalúa cada servicio por separado. Un mismo proveedor puede responder por varias prestaciones, incluso algunas no certificadas.

La encuesta sí registra parte del abandono. El 80 % de los proveedores afirma recopilar datos sobre recorridos incompletos; entre ellos, el 66 % también recoge los motivos. La tabla de motivos tiene una base de 23 proveedores. La sesión expirada y el cambio de opinión aparecen ocho veces cada uno; la falta de documentos de identidad y la falta de comprensión, siete veces cada una. En la mayoría de las respuestas abiertas bajo «otro», los proveedores dicen que desconocen el motivo concreto.

Eso no equivale a saber cuántas personas quedaron fuera. La base de 23 corresponde a proveedores, no a usuarios. Los recuentos reflejan las razones que las organizaciones reconocen en sus registros; no muestran cuántas personas terminaron por otra vía, cuántas desistieron definitivamente ni qué entidad receptora aceptó su prueba.

Los indicadores de funciones tampoco completan esa historia. El 89 % de las organizaciones encuestadas utiliza biometría. Entre ellas, el 49 % dispone de información sobre la precisión para distintos grupos demográficos y el 49 % ofrece una alternativa a quien no quiere aportar datos biométricos. El 45 % recoge algún dato demográfico; de ese grupo, solo el 19 % lo utiliza para vigilar la inclusión del servicio. Son medidas de diseño y gestión interna. No cuentan cuántas personas aprovechan una alternativa y consiguen avanzar.

El aval de identidad por otra persona muestra dónde cambia de manos la decisión. Tres proveedores certificados ofrecen servicios que admiten este método; seis planean incorporarlo y 31 no tienen planes para hacerlo. En la lista de obstáculos declarados por el sector, el riesgo de fraude figura 26 veces y la reticencia de las entidades receptoras a aceptar avales, 21. El proveedor puede organizar una vía alternativa; la aceptación final depende de otro participante.

La conclusión de OfDIA pone nombre al vacío. El informe no capta qué significan las estadísticas para cada usuario: si logra completar la verificación, por qué abandona o si puede obtener un aval. La oficina dice que estudiará cómo entender mejor la experiencia de personas y servicios. Esa admisión pesa más que cualquier subida anual de una herramienta: el sistema pregunta a los proveedores por la inclusión, pero no publica un resultado de acceso para las personas.

La comparación entre años exige el mismo cuidado. Seis proveedores nuevos entraron en la muestra de 2026 y el informe dice que sus resultados son descriptivos, no causales. Además, el cuestionario fusionó las preguntas anteriores sobre recorridos de un solo uso y reutilizables. Por eso, el recuento de motivos de este año no se compara directamente con el de 2025. Tres años de tablas todavía no forman una tasa de éxito de los usuarios.

El siguiente informe debería seguir una operación completa sin convertir el historial de identidad de nadie en un registro público: inicio del control, alternativas ofrecidas, prueba aceptada o rechazada, finalización y motivo de salida. Para cada transición hace falta un denominador y una entidad responsable. Mientras ese recorrido siga partido entre proveedor y entidad receptora, el Reino Unido sabrá describir su oferta certificada, pero no quién consigue utilizarla.

Fuentes