Resumen

  • El RFC 984 situó la copia estable del correo en un repositorio permanente; varias computadoras personales de un mismo usuario conservaban estados locales y se sincronizaban al conectarse.
  • Un descriptor de unos 100 bytes permitía guardar la lista completa de mensajes sin traer todos sus cuerpos. El modo por lotes acumulaba acciones sin red; DMSP exigía operaciones atómicas y confirmación explícita.

La computadora sale de la oficina. Puede ir en el asiento trasero de un automóvil: David Clark y Mark Lambert escribieron esa escena en su propuesta PCMAIL de mayo de 1986. Si la máquina se mueve, ¿quién recibe el correo nuevo? Un repositorio con disco grande y presencia permanente en la red. Era la dirección fija de un usuario cuyos puntos de acceso podían cambiar de sitio.

El PC era libre y pobre a la vez. Costaba lo bastante poco para que una persona tuviera uno en el trabajo y otro en casa; podía transportarse, pero disponía de poca memoria y poco disco. El RFC describe equipos típicos con menos de un megabyte de memoria y disquetes cercanos a 360 kilobytes. Pedirles una copia completa de cada mensaje era pedirles una mudanza sin camión. El proyecto les entregó primero un inventario.

Cada carta se dividía en descriptor y cuerpo. El descriptor, de unos 100 bytes con independencia de la longitud del mensaje, reunía identificador, tamaño, campos útiles de cabecera y marcas de estado. El cliente podía conservar el conjunto entero de descriptores y descargar los cuerpos cuando hubiera espacio. El usuario podía ver el mapa de su buzón antes de guardar cada texto. Esa separación convertía un límite físico del disco en una forma distinta de navegar el correo.

Faltaba coordinar las versiones. El repositorio mantenía el estado global estable; cada PC, un estado local. En modo interactivo, con la conexión disponible, los cambios se reflejaban enseguida y el correo entrante llegaba al cliente. En modo por lotes, el PC actuaba sin red, dejaba las acciones en cola y las transmitía al regresar. El protocolo DMSP proporcionaba esas operaciones y la sincronización. Varios PC podían tener recuerdos distintos del mismo buzón durante un tiempo.

El reencuentro necesitaba disciplina. DMSP definía cada operación como atómica: completa o fallida. Sin confirmación explícita se daba por fallida. Una desconexión en mitad de una eliminación no debía dejar al repositorio y al PC contando versiones incompatibles. El repositorio registraba qué clientes no habían visto cada cambio. En la implementación descrita, una semana sin conectarse volvía inactivo al cliente; cuando regresaba, se reiniciaba su vista y recibía el estado global completo, evitando repasar una larga lista de cambios.

La ficha oficial fecha el texto en mayo de 1986 y señala que el RFC 993 lo sustituyó después. Era una propuesta preliminar para discusión. Su argumento material, sin embargo, queda claro: el correo necesitaba memoria estable, el PC necesitaba permiso para ausentarse y el protocolo necesitaba decidir qué acciones habían sucedido de verdad. La computadora se marchaba a casa; el buzón seguía atendiendo.