Resumen

  • La Michigan Public Service Commission aprobó con condiciones un contrato de 20 años para suministrar electricidad al centro de datos de 1,0 GW que Google proyecta en Van Buren Township.
  • El Primary Supply Agreement fija una demanda mínima facturable del 80 % de la demanda contratada. Si Google termina antes, deberá pagar al menos 15 años de cargos mensuales mínimos.
  • DTE Electric calcula que el acuerdo podría beneficiar a otros clientes en 1.700 millones de dólares durante 20 años. Es una proyección; la Comisión añadió obligaciones de seguimiento y de reparto de costes.

El gigavatio entra; la factura mínima también

La cifra de 1,0 GW explica el tamaño del proyecto. La cláusula de salida explica quién soporta parte del riesgo si el centro consume menos electricidad de la prevista o abandona el sistema antes de que se recuperen las inversiones. El Primary Supply Agreement dura 20 años y establece una demanda mínima facturable del 80 % de la demanda contratada. Google pagará al menos ese nivel cada ciclo, aunque su consumo real sea menor.

El contraste con la tarifa D11 ordinaria de DTE Electric es concreto: los contratos normales para grandes cargas suelen durar cinco años y fijan un mínimo de entre 50 % y 65 %. Este acuerdo especial lleva el plazo a veinte años y sube el suelo al 80 %. Además, la terminación anticipada exige un pago que cubra al menos quince años de cargos mínimos, junto con requisitos de crédito y garantías. El cliente conserva margen para consumir menos; no recibe ese margen gratis.

Generación, almacenamiento y carga no son el mismo número

El Clean Capacity Accelerator Agreement lleva los recursos a otra cuenta. Google financia el desarrollo por DTE de hasta 1.600 MW de energía renovable y 480 MW de baterías. DTE será propietaria y operadora de esas instalaciones. Google también transfiere sin coste 300 MW de créditos de capacidad para que la eléctrica pueda demostrar que cuenta con recursos suficientes.

La carga del centro, las renovables, el almacenamiento y los créditos de capacidad cumplen funciones distintas. Sumarlos produce un total vistoso, no una medida de la demanda del centro ni de la electricidad que recibirá. Cada cifra responde a una obligación diferente: consumo, generación, almacenamiento o suficiencia de recursos.

DTE espera empezar el servicio en diciembre de 2027 y alcanzar la carga máxima en diciembre de 2028. El calendario permite comprobar cómo pasa el contrato del papel a la operación. Hasta que suba la carga, la reserva sigue siendo una reserva.

Los 1.700 millones todavía tienen que aparecer en las cuentas

DTE estima que el acuerdo podría reducir en unos 1.700 millones de dólares los costes de otros clientes durante sus veinte años, porque Google asumiría una porción mayor de los costes fijos del sistema. La Comisión concluyó que los contratos ofrecían una oportunidad de beneficio para los clientes y los aprobó con condiciones. La cifra de 1.700 millones sigue siendo una estimación de DTE, no dinero ya abonado a los usuarios.

Ese es el centro económico del expediente. El mínimo de pago, la indemnización por salida y la financiación de recursos son términos contractuales. El beneficio para los clientes depende de cómo evolucionen costes e ingresos. La Comisión supervisará los costes vinculados a la carga del centro y puede reabrir el caso si desaparecen los beneficios previstos o si existe riesgo de trasladar costes a otros clientes de DTE.

Las condiciones ponen controles concretos. La aportación de Google a las mejoras eléctricas necesarias no tiene tope. En sus próximos documentos de planificación, DTE deberá comparar las necesidades de recursos con y sin la carga de Google y con y sin todas las grandes cargas del sistema. En su siguiente caso tarifario deberá proponer cómo repartir los costes de futuras conexiones de gran carga. La autoridad de la Comisión cubre el servicio eléctrico y su financiación, no la ubicación del centro.

Fuentes