Resumen

  • FedStats abrió el 22 de mayo de 1997 para facilitar la búsqueda de estadísticas sin exigir al público que conociera las competencias de cada organismo.
  • El estudio publicado en 2000 detectó problemas con los nombres de los enlaces. El informe para el ejercicio 2001 describía unos 100 organismos accesibles y 40 sitios indexados.

Un índice de la A a la Z parece una idea difícil de estropear. Basta con omitir qué está ordenado alfabéticamente. En una prueba de FedStats, muchos participantes esperaban una lista de organismos; casi ninguno pensó en temas. El alfabeto funcionaba. La explicación faltaba.

FedStats había nacido para ahorrar precisamente ese trabajo de adivinación. El informe de OMB para el ejercicio 1998 sitúa su lanzamiento el 22 de mayo de 1997, a cargo del Interagency Council on Statistical Policy. Seguía a las Federal Statistics Briefing Rooms, abiertas la primavera anterior. Una colección central de enlaces daba paso a las páginas de los productores de datos. El lector debía poder empezar por su pregunta y dejar el organigrama para los aficionados al género.

La colección creció y sus rótulos adquirieron responsabilidades. Según el estudio publicado por BLS en 2000, once de las dieciséis personas reclutadas participaron en dos jornadas de pruebas. Procedían de profesiones que usaban estadísticas federales, entre ellas el periodismo y la investigación sobre políticas públicas. Además del equívoco alfabético, apareció otro: Fast Facts prometía cifras inmediatas y conducía a recopilaciones estadísticas. La propuesta de llamarlo Statistical Reference Shelf devolvía al enlace una saludable sinceridad. Habían pedido una respuesta de mostrador; les ofrecían el almacén.

El documento presentaba una nueva portada y preveía más pruebas, con una apertura al público programada para septiembre de 2000. La mejora propuesta consistía en hacer visible el tipo de destino. Buscar por organismo sirve a quien conoce al productor. Buscar por tema sirve a quien solo conoce el problema. El portal tenía que atender a ambos antes de entregarles una tabla.

También convenía saber qué territorio recorría el buscador. El informe para el ejercicio 2001 registraba una puerta de acceso a unos 100 organismos, pero indexación de 40 de sus sitios web. Eran las dimensiones del servicio descritas años después de su estreno. El directorio podía señalar destinos que la búsqueda no examinaba. El mismo informe acumulaba más de 3,5 millones de sesiones desde la apertura; llegar al portal y salir con el dato correcto seguían siendo resultados que había que medir por separado.

Las cifras permanecían distribuidas entre sus productores. La tarea central era orientar: escoger enlaces, ponerles nombre y aclarar el alcance de la búsqueda. Una mala señal podía hacer invisible una buena estadística. La primera web pública enseñó así una lección muy poco espectacular y bastante cara de olvidar: hasta los gobiernos necesitan corregir los letreros.