Resumen

  • La FCC amplió en 1998 la presentación electrónica de comentarios y exigió que incluyeran un número de teléfono, un dato que no pedía por la vía no electrónica.
  • Tras una petición de David B. Popkin, retiró la obligación en octubre. El teléfono quedó como dato opcional de la interfaz y la plantilla de correo, fuera del expediente público; nombre y dirección postal siguieron siendo obligatorios.

El sobre conservaba un pequeño privilegio

La invitación era atractiva: participe por Internet, ahorre copias, franqueo y desplazamientos. La FCC quería facilitar que el público aportara opiniones a sus procedimientos de elaboración de normas. Sin embargo, quien prefería mantener su teléfono en privado tenía un motivo para quedarse con el papel. Ese canal no exigía entregarlo.

La diferencia había entrado en las reglas electrónicas de 1998. El nuevo acceso, más cómodo, llegaba con una petición adicional de información personal. Un ciudadano comparó las condiciones, solicitó una revisión y consiguió que el regulador borrara aquella exigencia.

La comodidad tenía sustancia

La norma publicada el 1 de mayo de 1998 extendía Electronic Comment Filing System, ECFS, a procedimientos relacionados con la elaboración de reglas. Entró en vigor el 30 de junio, después de su uso en determinados procedimientos. La Comisión esperaba reducir el esfuerzo de presentar documentos y ampliar la participación.

Por lo general bastaba una copia electrónica oficial. El límite diario para presentar por ECFS pasaba a medianoche, con sello temporal y aviso automático de la hora oficial de recepción. Se mantenía el papel y el público podría consultar en línea las aportaciones ajenas.

Recibir y publicar tenían pasos distintos. El personal comprobaría datos esenciales, como el número de expediente, antes de permitir la consulta. Había que admitir el documento, encaminarlo al procedimiento adecuado y hacer que pudiera encontrarse. El mostrador digital también necesitaba una organización de oficina.

El artículo 1.419(e) modificado añadía requisitos personales: los participantes sin abogado debían poner nombre, dirección física y teléfono en los comentarios electrónicos. En caso de representación, se pedían esos datos de al menos un abogado del expediente. La obligación telefónica figuraba en la propia norma.

Una comparación que dejó al formulario en evidencia

David B. Popkin pidió que se reconsiderara esa disposición. La decisión de octubre recoge su argumento: personas como los radioaficionados podían querer mantener privado un número que no aparecía en las guías. Quienes presentaban en papel ya disponían de esa posibilidad.

La FCC aceptó la observación. Confirmó que los comentarios no electrónicos en aquellos procedimientos no requerían teléfono. El interesado en reservarse el dato podía seguir utilizando papel. Era un incentivo bastante torcido para una institución empeñada en atraer usuarios a ECFS.

La corrección entró en vigor el 21 de octubre de 1998. El teléfono dejó de ser obligatorio en el comentario electrónico. Pasó a ser opcional en la interfaz de ECFS y en la plantilla de correo, que la decisión situaba fuera del expediente público.

También se sustituyó la dirección física por la dirección postal, admitiendo así apartados de correos. Se conservaban nombre y dirección postal, o los del abogado cuando existía representación. La agencia había recortado de forma concreta lo que su nuevo canal pedía revelar.

La casilla tiene dos lados

Para quien recibe un escrito, un teléfono puede facilitar el contacto. Para su titular, incluirlo obligatoriamente en una aportación pública introduce una elección personal en el acto de opinar. La comodidad se disfruta en un lado; la decisión de divulgar se toma en el otro.

El episodio merece un lugar en la historia de Internet por lo corriente que era el obstáculo. Un envío más fácil había traído una carga adicional. Compararlo con el papel permitió verla; revisar la regla permitió quitarla.

Parte de la bienvenida de una institución está escrita en los datos que exige antes de escuchar. En 1998, una petición ayudó a la FCC a acercar las condiciones de entrada a su invitación. La opinión podía ir por Internet. El teléfono podía quedarse en casa.