Resumen

  • EThOS sustituyó el suministro de tesis en microfilm por archivos digitales, incluidos los producidos en Boston Spa.
  • La financiación del primer escaneo y los enlaces a repositorios universitarios marcaron la expansión del servicio.

El primer lector de una tesis digital podía estar encargando bastante más que una descarga. Si la obra seguía encuadernada en una estantería, hacía falta convertirla en un archivo. El segundo lector llegaba a una situación más cómoda: ese trabajo ya estaba hecho.

EThOS, puesto en marcha en enero de 2009, reunió a British Library y universidades para abrir una vía nacional de acceso a las tesis doctorales. El contenido tenía una peculiaridad valiosa: años de investigación podían estar encerrados en una obra que solo necesitaba encontrar a sus pocos lectores adecuados. La web ampliaba mucho las posibilidades de ese encuentro.

Había un lugar físico detrás de la operación. El informe anual 2009/10 de British Library explicó, en una nota sobre las colecciones, que EThOS había reemplazado el servicio de microfilm y almacenaba y suministraba copias escaneadas en Boston Spa. La nube, en este caso, tenía mesa de trabajo.

También tenía gastos. Una presentación de British Library de marzo de 2010 recogía dos fórmulas: pagaba la universidad o pagaba el usuario. Señalaba además la presión de financiar escaneos para lectores ajenos a la propia institución. La vocación internacional encontraba una casilla bastante nacional en el presupuesto.

El problema tenía su lógica. Una universidad que pagaba por digitalizar una tesis mejoraba el acceso a su propia investigación. El solicitante conseguía el documento que buscaba. Los futuros lectores heredaban una copia utilizable. El beneficio se repartía con facilidad; para repartir el coste había que ponerse de acuerdo.

En el informe 2010/11, British Library incluyó en su plan para el año siguiente un nuevo modelo de financiación mediante adhesión a EThOS. El objetivo era sostener el servicio con sus propios recursos. Abrir una ventanilla en internet había resultado inseparable de organizar lo que ocurría detrás.

El informe 2011/12 describió la nueva orientación hacia tesis electrónicas, recopilación de registros y enlaces a los repositorios de las universidades. Un documento depositado desde el principio en formato digital podía recorrer otro camino. Aun así, durante aquel ejercicio la biblioteca escaneó 8.000 tesis en papel a petición de los usuarios.

La cifra muestra por qué convivían ambas vías. Los repositorios atendían a documentos que ya tenían vida electrónica; el escaneo por encargo abría parte del fondo antiguo. Encontrar una referencia, producir una copia y mantenerla accesible eran trabajos distintos, aunque el lector los reuniera bajo una sola expectativa: conseguir la tesis.

EThOS convirtió una solicitud particular en una oportunidad para ampliar el acceso de muchos. Su historia temprana también dejó una pregunta menos solemne que los discursos sobre el conocimiento universal, y bastante más útil para mantener el servicio abierto: a nombre de quién se hacía la factura.