Resumen

  • La aceptación o el rechazo de RFC 1221 describían qué había hecho el receptor local con un mensaje numerado en el enlace Host–WPS.
  • Una aceptación indicaba recepción desde ese enlace y ausencia de rechazo local; la especificación negaba de forma explícita que fuese un acuse de extremo a extremo o una garantía de entrega.
  • A/R podía desactivarse para toda la interfaz o para un mensaje con número cero. El silencio no demostraba por sí solo pérdida, tránsito ni llegada.

La primera cola contestaba

RFC 1221 es la especificación de abril de 1991 de la segunda versión del Host Access Protocol, escrita por W. Edmond. El registro del RFC Editor la clasifica como Informativa y señala que actualiza gran parte, aunque no todo, de RFC 907. El IETF Datatracker la sitúa en el flujo Legacy y aclara que no tiene rango formal dentro del proceso de estándares de la IETF.

El memo sí documenta una realidad histórica de implementación: HAP se había usado en TWBNET y en los routers y hosts conectados, tras una genealogía ligada a WBNET y SATNET. Ese dato no equivale a un censo, no identifica una captura y no permite afirmar que cada instalación utilizara todas las funciones de la versión descrita.

HAP se ubicaba por debajo de IP y por encima del protocolo que sostuviera el enlace entre el host y el conmutador local. Era dúplex y no fiable. Si hacía falta una transferencia ordenada y sin errores en ese tramo, una capa inferior debía proporcionarla. Sus datagramas eran independientes, no secuenciados y sin entrega garantizada. Los streams podían reservar ancho de banda, pero esa reserva de recursos no convertía una respuesta local en prueba de recepción por otra máquina.

El mecanismo A/R tenía una autoridad mucho más estrecha. Cuando estaba habilitado, cada dirección del enlace usaba números de mensaje de ocho bits. El receptor emitía una aceptación si había recibido el mensaje identificado desde el enlace de acceso y no lo rechazaba allí. Si no podía admitirlo, enviaba un rechazo con un motivo que podía orientar el reintento.

RFC 1221 describió A/R como la manifestación externa del control local de flujo y congestión del host o del WPS. Esa frase fija el actor y la superficie de decisión. La especificación añadió que la aceptación del WPS no era un acuse de extremo a extremo, no garantizaba la entrega a los hosts de destino y ni siquiera aseguraba que la red no fuese a descartar deliberadamente el mensaje después. Servía sobre todo para administrar búferes en el host.

Correlación local, no identidad universal

Los números avanzaban módulo 256, omitían el cero y admitían un máximo de 127 mensajes pendientes por dirección. Datagramas y mensajes de stream compartían la misma secuencia. El límite permitía interpretar la ventana local sin arrastrar indefinidamente números antiguos; no creaba una identidad global capaz de atravesar varios WPS y llegar al proceso de destino.

Además, una aceptación de N podía aceptar implícitamente mensajes pendientes anteriores. Un rechazo podía abarcar un grupo si compartía motivo. Varias indicaciones podían agregarse o viajar incorporadas en datos de retorno. Por ello, una palabra A/R extraída de un paquete no bastaba: necesitaba la ventana pendiente, la dirección y el historial inmediato.

El número cero introducía otra cautela. Desactivaba A/R selectivamente para ese mensaje, y la interfaz completa podía operar en modo de descarte puro. HAP ofrecía una respuesta sin número para ciertas señales críticas, pero no fabricaba con ella una prueba de entrega por mensaje. La falta de aceptación podía deberse a una política sin feedback; no autorizaba a escribir “perdido” ni “entregado”.

La prioridad era una advertencia caducable

GOPRI comunicaba cuál era la prioridad mínima aceptada en ese momento. Si la información llegaba con suficiente frecuencia, el emisor podía evitar tráfico que probablemente sería rechazado. Pero el campo era consultivo. No reservaba los búferes del siguiente instante, el enlace entre sitios ni la capacidad del conmutador remoto.

Los códigos de rechazo separaban situaciones útiles: congestión en el WPS de origen, congestión en el de destino, host de destino muerto, prioridad insuficiente o identificador inválido. Esa taxonomía mejoraba la decisión de reintentar o corregir. No convertía al receptor local en testigo de todas las etapas futuras.

Tampoco los campos de integridad cerraban la cadena. La suma de comprobación del encabezado protegía información de control dentro de un alcance definido. El nivel de fiabilidad elegía tratamiento dentro de la red y una marca podía indicar errores de datos. La comprensión del contenido y el resultado para la aplicación quedaban fuera.

Reiniciar el enlace no restauraba las reservas

RFC 1221 mantenía aparte el estado del acceso y los recursos de streams o grupos. Después de reiniciar un WPS, el host podía recibir una advertencia de que su imagen de recursos ya no coincidía con la del conmutador; debía consultar qué seguía asignado. Recuperar el tráfico era una observación. Conservar una reserva previa era otra.

Ese diseño ofrece una lección más amplia que TWBNET. Los protocolos ganan precisión cuando cada señal cierra una sola pregunta. Los sistemas de evidencia la pierden cuando una palabra cómoda absorbe el resto del recorrido. “Aceptado” era exacto en el enlace local. “Entregado” habría sido una conclusión sin testigo.

Fuentes