Resumen

  • El servicio permanente de Bokhylla, establecido en 2012, permitía leer desde direcciones IP noruegas y contemplaba solicitudes para determinados usos en el extranjero.
  • La lectura gratuita dependía de un acuerdo remunerado con Kopinor. En marzo de 2018 se anunciaban unos 250.000 libros disponibles y unos 4.000 retenidos por sus titulares.

El libro estaba al alcance de un clic. Convenía que ese clic llegara desde Noruega. Bokhylla, la biblioteca digital de Nasjonalbiblioteket, ofrecía lectura gratuita a usuarios con dirección IP noruega. Quien necesitara consultar desde el extranjero para ciertos fines podía solicitar acceso. Hasta una biblioteca en internet tenía su pequeña ventanilla.

Las condiciones figuran en un documento del Gobierno de 2012–2013. El servicio pasó a ser permanente en otoño de 2012 y abarcó libros publicados en Noruega hasta el año 2000 incluido. El acuerdo con Kopinor, que representaba a titulares de derechos, utilizaba una licencia colectiva ampliada para dar acceso también a obras protegidas. El plan contemplaba ofrecer hasta 250.000 libros digitalizados en cinco años. Aquel número aún exigía llenar muchos estantes.

El informe anual de 2013, en su página 6, permite seguir el trabajo: ese año se incorporaron 33.000 títulos bajo el acuerdo, y la estantería digital contaba con 157.000 al terminar diciembre. Muchos usuarios llegaban por enlaces de BIBSYS y otros sistemas bibliotecarios. Buscar una referencia podía terminar con el libro abierto delante. El catálogo había pasado de dar indicaciones a acompañar al lector hasta la página.

Alguien pagaba la lectura gratuita

La comodidad era tangible: consultar un libro antiguo sin desplazarse hasta el edificio que lo guardaba. La biblioteca se ocupaba de digitalizar, ordenar y negociar los permisos. Autores, otros creadores y editoriales recibían remuneración mediante el acuerdo colectivo con Kopinor. La ausencia de un cobro al lector requería una organización dispuesta a asumir la factura.

En marzo de 2018, Nasjonalbiblioteket informó de unos 250.000 libros disponibles para leer, publicados en Noruega hasta 2000. Recordó el inicio como prueba en 2009 y el acuerdo del 28 de agosto de 2012 que consolidó el servicio. Las obras cuyos derechos habían vencido también podían descargarse e imprimirse. Para el material protegido, la oferta habitual era la lectura en línea dentro del territorio acordado.

El acuerdo dejaba a autores y editoriales una salida: podían reservar sus títulos y mantenerlos fuera. En la fecha del anuncio había unos 4.000 libros retenidos, principalmente obras especializadas y títulos con posibilidades comerciales. Aquel volumen antiguo quizá seguía teniendo un futuro de ventas. Sus titulares podían preferirlo a su presencia en el estante gratuito.

El interés de Bokhylla estaba en esa combinación de amplitud y condiciones concretas. Los libros se multiplicaban, los catálogos enviaban lectores y una negociación hacía posible abrir las páginas. La distancia hasta la biblioteca se había reducido enormemente. La geografía seguía haciendo su turno en la puerta, ahora leyendo direcciones IP.