Resumen

  • 404 comunica que no hay una representación actual y deja abierta la duración de la ausencia; 410 Gone expresa que el origen cree que la pérdida será duradera.
  • Las especificaciones de 1997 y 1999 sugirieron a los clientes capaces de editar enlaces que borraran referencias tras obtener permiso del usuario. Los textos actuales mantienen la señal de mantenimiento.

Una dirección puede fallar por una avería, por una mudanza sin cartel o porque su dueño decidió cerrar. Desde fuera, las tres opciones producen el mismo paseo inútil. HTTP intentó darle al cierre deliberado su propia voz. 404 responde «aquí no hay una página ahora». 410 añade que, según el servidor, ese hueco tiene pinta de quedarse. Es el mensaje que uno deja a los vecinos antes de llevarse los muebles.

La especificación HTTP/1.0, RFC 1945, de mayo de 1996, incluía 404 Not Found. No fijaba si la situación era temporal o permanente. Tampoco había un 410 en su lista de estados. El número, por sí solo, no permitía saber si merecía la pena volver mañana.

En enero de 1997, RFC 2068 incorporó 410 Gone a HTTP/1.1. Su descripción hablaba de un recurso que ya no estaba disponible en el servidor y para el que no se conocía una dirección de reenvío. Luego venía una frase extraordinaria para un protocolo: si un cliente sabía editar enlaces, debía borrar las referencias antiguas después de contar con la aprobación del usuario. La página retirada podía enviar la noticia. El lápiz que corregía otra página seguía en otra mano.

Aquello tenía un propósito muy concreto: limpiar enlaces rotos. La norma explicaba que los dueños del sitio querían que se retiraran referencias remotas a recursos desaparecidos. Citaba promociones de duración limitada y páginas de personas que ya no trabajaban allí. También dejaba al administrador elegir qué direcciones merecían una marca 410 y durante cuánto tiempo conservarla. No hacía falta anunciar por megáfono cada desaparición de la historia del sitio.

RFC 2616, publicado en junio de 1999, conservó la indicación a los programas que pudieran modificar enlaces, siempre con el visto bueno del usuario. Esa pequeña escena imaginaba un trabajo compartido: el origen conocía el destino de su recurso; el autor de la página que lo citaba conocía el motivo de la cita. Uno daba el aviso y el otro decidía qué hacer con él.

En RFC 7231, de 2014, ya no figura la instrucción explícita de borrar referencias en la sección dedicada al 410. Sí permanece su función de mantenimiento: el servidor avisa de una retirada intencionada y de su deseo de que se eliminen los enlaces remotos. La especificación prefiere 410 cuando el origen sabe que la ausencia probablemente será permanente; 404 sigue cubriendo la incertidumbre.

Más tarde apareció un aviso antes de bajar la persiana. RFC 8594, de 2019, definió la cabecera Sunset para anunciar que un URI probablemente dejará de responder en una fecha futura. En su ejemplo, un archivo puede contestar 410 después del plazo si recuerda los identificadores que asignó; si perdió esa memoria, puede contestar 404. La cabecera permite preparar una migración. El código de la respuesta posterior cuenta cómo quedó la dirección.

RFC 9110, de 2022, mantiene la diferencia: 404 habla de una falta actual cuya duración queda abierta, mientras 410 comunica una retirada probablemente duradera y el deseo de que se arreglen enlaces externos. Ambas respuestas admiten almacenamiento heurístico en caché salvo indicación contraria. Un sitio decide qué dice de su dirección; quien publicó un enlace en otra parte decide si lo quita, lo cambia o lo acompaña de una nota.

Internet está lleno de invitaciones a fiestas que terminaron hace años. 410 es la nota que quedó en la puerta. La nota viaja hasta los visitantes; la decisión de reescribir las invitaciones pertenece a quienes las enviaron.