Summary

  • La RFC 914 calculó que un carácter de Telnet ocupaba un paquete TCP/IP de 41 bytes. Sus autores estimaron unos 0,3 segundos de transmisión a 1200 baudios y unos 30 baudios efectivos para mensajes de un solo carácter, bajo los supuestos indicados en el documento.
  • Thinwire I reducía el ejemplo a 17 bytes y Thinwire II a 13; Thinwire III proponía que una pasarela se encargara del transporte y la red y estimaba unos 900 baudios efectivos de media. La mejora de velocidad iba acompañada de un cambio de responsable.

En septiembre de 1984, el precio de la informática y el precio de una buena conexión llevaban direcciones contrarias. David Farber, Gary Delp y Thomas Conte hablaban de ordenadores personales de entre 3000 y 10 000 dólares, colocados en casas y despachos lejos de los enlaces rápidos. Una línea dedicada de 56k era cara y tardaba en instalarse. Un módem telefónico de 1200 o 2400 baudios era una puerta practicable. Al abrirla, el usuario descubría que cada letra llevaba una comitiva. Los 41 bytes del paquete mínimo de Telnet incluían un solo carácter; los demás bytes organizaban su viaje por TCP/IP.

Era como pagar un camión para entregar una uva.

La cuenta de la RFC 914 ponía la frustración en unidades. A 1200 baudios, transmitir ese paquete ocupaba alrededor de 0,3 segundos; el rendimiento útil equivalía a unos 30 baudios si se enviaba un carácter por paquete. El cálculo daba por hecho que solo la línea limitaba la velocidad y la trataba como síncrona. Interrupciones, cómputo y encuadre podían empeorar el tiempo entre un 10 y un 50 %. Mostrar la letra localmente o editar una línea antes de enviarla ayudaba en algunas tareas. Una aplicación que necesitara conversación carácter a carácter seguía viendo pasar el camión.

Thinwire I atacaba el volumen sin alterar demasiado el reparto de responsabilidades. Los dos extremos guardaban el último paquete. El emisor enviaba posiciones y cantidades para sustituir solo los bytes que habían cambiado. El ejemplo bajaba de 41 a 17 bytes y los autores calculaban unos 70 baudios efectivos. La economía dependía de que el paquete nuevo se pareciera al anterior. Si por el mismo cable alternaban clases distintas, aquella memoria compartida dejaba de ser un buen borrador. El método tenía la virtud de la sencillez y el techo de esa misma sencillez.

Thinwire II ponía orden en la cola. Reconocía las conexiones TCP y guardaba una plantilla por clase; un mapa de bits señalaba campos modificados y pequeñas diferencias sustituían valores largos repetidos. El paquete de muestra quedaba en 13 bytes, con unos 95 baudios efectivos para letras sueltas. El cable respiraba, pero ambos lados debían recordar más. Hacían falta memoria en el PC y tablas de conexiones en la pasarela. Si las plantillas perdían la sincronía, el flujo se detenía. Por eso el texto pedía una línea serie fiable y paquetes completos de vez en cuando para reconstruir el acuerdo.

Un protocolo que el compresor no conociera viajaba entero. Cada byte ahorrado imponía una pequeña obligación de memoria y reparación.

Thinwire III ofrecía un trato mucho más atrevido: que la pasarela llevara las funciones de Internet y transporte por el PC. Una corriente serie fiable y multiplexada comunicaba órdenes y datos con ella. La pasarela abría conexiones TCP y UDP hacia fuera como agente del ordenador. La estimación del documento subía al entorno de 900 baudios útiles de media. El coste de ese salto era arquitectónico. El PC podía pedir en la pasarela una apertura pasiva para ofrecer un servicio, pero una conexión entrante espontánea ya no llegaba hasta él como hasta un anfitrión pleno de Internet.

El portero no solo abre más rápido; también decide qué puertas existen.

La ficha del RFC Editor registra hoy este texto como histórico. Farber, Delp y Conte presentaron tres propuestas para discutir, sin convertirlas en estándares. Sus cifras describían modelos de 1984, no mediciones de una flota instalada. Aun así, dibujaban una decisión real para quien diseñara acceso barato: gastar bytes, gastar memoria compartida o entregar tareas a un intermediario. El teclado parecía humilde. Su tráfico pedía una teoría de gobierno de la red.