• Los problemas de gobernanza de AFRINIC muestran los riesgos de una gestión poco clara de los recursos de Internet en África.
  • Los modelos abiertos y transparentes pueden proteger el acceso justo y apoyar el crecimiento digital en las economías emergentes.

La crisis de AFRINIC y el desafío de la gobernanza

AFRINIC, el Registro Regional de Internet en África, se ha visto envuelto en una crisis de gobernanza que ha ido mucho más allá de una disputa local. El registro se creó para distribuir recursos de numeración de Internet, incluidas las direcciones IPv4 e IPv6, a los operadores de todo el continente. Estos recursos son la base de todos los servicios digitales, desde los operadores de telecomunicaciones hasta las empresas emergentes. Sin embargo, AFRINIC se ha visto inmerso en conflictos internos, acusaciones de corrupción y una prolongada serie de procedimientos judiciales en Mauricio. El trabajo de la organización se ha ralentizado hasta el punto de que muchos proveedores no pueden obtener las direcciones que necesitan. Para los países donde las redes aún son frágiles, este fracaso no es abstracto, sino inmediato, ya que los objetivos de desarrollo están estrechamente vinculados al crecimiento de la infraestructura de Internet.

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La brecha digital y el acceso justo a los recursos

En toda África, la brecha digital sigue siendo marcada. Grandes ciudades como Lagos, Nairobi y Johannesburgo muestran una fuerte conectividad, pero las zonas rurales y remotas siguen esperando un acceso fiable. El papel de AFRINIC debería ser garantizar que la asignación de recursos sea justa para que los proveedores más pequeños puedan competir con las grandes empresas y los gobiernos. Cuando ese papel se ve socavado, la desigualdad crece. Los sistemas cerrados o mal supervisados suelen dar ventaja a un puñado de actores, dejando atrás a los mercados más débiles.

El resultado es que millones de personas permanecen desconectadas y la inclusión digital se vuelve más difícil de lograr. Los especialistas en políticas subrayan que la asignación transparente de direcciones es esencial para la inversión y la planificación. Si los operadores y empresarios saben que las reglas se aplican abiertamente, pueden preparar proyectos con cierta certeza. Sin esto, el riesgo aumenta y la expansión se ralentiza.

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Innovación frenada por instituciones débiles

La innovación en África se cita a menudo como uno de los activos más fuertes del continente, pero depende de un acceso estable y justo a los recursos básicos de Internet. Las empresas emergentes que trabajan en banca móvil, plataformas de salud o educación digital no pueden operar si la asignación de direcciones está bloqueada o retrasada. La crisis de AFRINIC ilustra cómo las disputas a nivel de registro pueden frenar rápidamente un progreso más amplio. Las empresas jóvenes se enfrentan a costes adicionales y algunas pueden trasladar sus servicios a regiones donde la gobernanza es más clara.

Por el contrario, un sistema abierto reduce las barreras y facilita que una amplia gama de desarrolladores creen nuevas herramientas. Las políticas de interoperabilidad y acceso a los datos también se benefician cuando la gobernanza no está restringida a un grupo reducido. Este entorno fomenta soluciones diseñadas para las condiciones locales en lugar de modelos importados que pueden no encajar.

La apertura como base de la resiliencia

La resiliencia es otra razón por la que la apertura es importante. África es ahora blanco de ciberdelincuencia, desinformación y presiones geopolíticas. Un registro paralizado por las disputas no puede organizar respuestas eficaces ni coordinarse con los socios internacionales. El control secreto o politizado puede parecer que ofrece estabilidad, pero en la práctica crea fragilidad. Una vez que se pierde la confianza, la cooperación se rompe.

Por el contrario, los procesos transparentes que involucran a múltiples partes interesadas —gobiernos, empresas privadas, sociedad civil y expertos técnicos— permiten detectar los riesgos antes y abordarlos conjuntamente. La coordinación regional en cables submarinos o centros de datos se hace posible cuando existe la confianza de que ningún actor domina por sí solo. De esta manera, la gobernanza abierta fortalece la resiliencia en lugar de debilitarla.

Lecciones para otros mercados emergentes

La crisis también tiene una dimensión global. Internet es un sistema compartido, y la inestabilidad en África no solo afecta a la región, sino también a las redes internacionales. A medida que el continente suma millones de nuevos usuarios cada año, la forma en que se gestionan los recursos determinará la conectividad futura. Si persisten los modelos cerrados, aumentará la fragmentación y los servicios transfronterizos se verán perjudicados. Esto podría aumentar los costes y ralentizar el comercio y la cooperación en investigación. Si se adopta una gobernanza abierta, África puede crecer como socio en la economía digital global.

Es por eso que organizaciones internacionales como la Sociedad de Internet y las Naciones Unidas promueven la participación abierta y una mayor capacidad institucional. Reconocen que las decisiones de gobernanza en África influirán en la estabilidad de Internet mucho más allá del continente.

La situación dentro de AFRINIC no es un caso aislado. Otros mercados de rápido crecimiento se enfrentan a riesgos similares de captura o interferencia política. La lección es simple: los sistemas de gobernanza en los mercados emergentes deben combinar fortaleza con apertura. Las instituciones necesitan suficiente independencia para resistir las presiones, pero también requieren controles transparentes que impidan los abusos. Sin ambas cosas, la inestabilidad es casi segura. Las dificultades de AFRINIC son una advertencia para África y para otras regiones que se preparan para la expansión digital.