- Corea del Sur buscará condiciones favorables en los aranceles estadounidenses para los chips de memoria importados, con el objetivo de proteger a sus principales exportadores de semiconductores.
- Los funcionarios dicen que la postura arancelaria actual de EE. UU. tiene un impacto inmediato limitado, pero que las medidas futuras podrían plantear riesgos más amplios para los sectores tecnológicos coreanos.
Qué sucedió: Seúl presionará para obtener condiciones arancelarias favorables con Washington
Corea del Sur planea negociar con Estados Unidos para obtener condiciones arancelarias favorables en las importaciones de chips de memoria, dijo un portavoz de la oficina presidencial en una rueda de prensa televisada. El anuncio sigue a la reciente imposición por parte de la administración Trump de un arancel del 25 por ciento a ciertos chips de computación avanzados, incluidos los procesadores orientados a la inteligencia artificial, aunque esos gravámenes actualmente se dirigen a los chips lógicos y no a los chips de memoria.
El funcionario afirmó que el acuerdo comercial de Corea del Sur con Estados Unidos incluye una hoja informativa conjunta que enfatiza el principio de no discriminación, lo que significa que Seúl no debería recibir un trato peor que sus competidores clave en lo que respecta a los aranceles sobre los chips importados. Los chips de memoria de Corea del Sur constituyen una parte significativa de sus exportaciones de semiconductores, con líderes mundiales como Samsung Electronics y SK Hynix desempeñando papeles destacados en el suministro de tecnologías de memoria DRAM y flash utilizadas en todo el mundo.
El sábado, el ministro de Comercio de Corea del Sur indicó que es probable que los nuevos aranceles estadounidenses tengan un impacto inmediato limitado en las empresas surcoreanas porque las medidas actuales excluyen los chips de memoria, que constituyen la mayor parte de las exportaciones de semiconductores del país.
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Por qué es importante
El impulso de Corea del Sur por condiciones arancelarias favorables subraya su interés estratégico en salvaguardar su industria de semiconductores, que representa una gran parte de su economía orientada a la exportación. El éxito del sector se ha construido sobre décadas de inversión e innovación, lo que hace que las políticas que afectan los flujos mundiales de chips sean de vital importancia para el crecimiento nacional.
Aunque los funcionarios surcoreanos dicen que los aranceles actuales tienen efectos limitados a corto plazo, existe la preocupación de que los futuros aranceles de la “fase 2” — si se amplían a los chips de memoria — podrían alterar los patrones de exportación y erosionar la competitividad. Esto subraya un equilibrio delicado: los aranceles están destinados a proteger la fabricación estadounidense y promover la producción nacional, pero también pueden introducir presiones de costos e incertidumbre en la cadena de suministro para los productores extranjeros y sus clientes.
Además, las negociaciones se producen en medio de tensiones comerciales geopolíticas más amplias y dinámicas cambiantes en la cadena de suministro. Dado que la producción de chips se considera cada vez más desde la óptica de la seguridad nacional y la soberanía económica, los esfuerzos de Corea del Sur para negociar exenciones, cuotas o exclusiones pueden sentar precedentes sobre cómo otros grandes exportadores se relacionan con Washington.
Los analistas señalan que, si bien las negociaciones arancelarias pueden aliviar las fricciones inmediatas, no abordan cuestiones estructurales más profundas sobre la dependencia mundial de los semiconductores, el papel de los centros de fabricación como Taiwán y Corea del Sur, y cómo las naciones equilibran la ventaja competitiva con el creciente sentimiento proteccionista.

