Summary

  • La revisión 15 del borrador RATS identifica siete controles de escritura sobre el flujo de pruebas de un dispositivo de red, desde los PCR incluidos hasta el latido y la firma.
  • Su nuevo análisis de seguridad exige restringir los cambios y recuperar pruebas frescas si falta una notificación o un latido exigido.

Una cámara puede grabar con nitidez perfecta el pasillo equivocado. El equipo que revisa el vídeo necesita saber quién apuntó el objetivo. Con la atestación continua ocurre algo parecido: un TPM firma lo que emite, mientras un conjunto de ajustes decide qué mediciones entran en el flujo. La revisión 15 del borrador RATS convierte ese panel de mandos en un asunto de seguridad explícito.

El modelo YANG deja siete mandos al alcance de quien pueda cambiar la configuración. Uno fija cada cuánto se agrupan los eventos: cinco segundos por defecto. Otros eligen los esquemas de firma de TPM 1.2 y 2.0, el latido de TPM 2.0 y el certificado AIK de la suscripción. Los dos restantes seleccionan los índices PCR de cada versión de TPM. El latido produce una nueva prueba firmada por el TPM 2.0 incluso cuando esos registros no cambian. Así se decide qué puede ver el verificador y cuándo.

La sección 8.3, nueva en esta versión, explica el riesgo. Un cambio sin permiso puede alterar las pruebas disponibles, el ritmo de entrega y las claves o algoritmos asociados. Leer las notificaciones también revela medidas de integridad y datos del equipo y sus programas. Por eso solo los administradores autorizados pueden cambiar los ajustes. Los verificadores y demás consumidores necesitan permiso para leer o suscribirse. RFC 8341 aporta el modelo de control de acceso; RFC 9907, la guía para revisar la seguridad de YANG.

La sección 8.4 añade el reloj. Si no llega una notificación o un latido requerido, hace falta evidencia fresca antes de dar por vigente una evaluación posterior. Las suscripciones duraderas también consumen operaciones TPM, memoria, cómputo y red. Repetir eventos medidos puede inflar esa factura.

La revisión 14 trataba la seguridad de forma más general. El registro de la IETF sitúa la revisión 15 en evaluación del IESG. Ahora la pregunta incómoda está escrita en el propio borrador: ¿quién tiene permiso para mover los mandos mientras los demás miran las firmas?